Un reporte de caso publicado recientemente describió el diagnóstico de un fibroma ovárico gigante en una mujer posmenopáusica de 50 años, cuya presentación clínica e imagenológica sugería inicialmente un cáncer de ovario. La paciente consultó por distensión abdominal progresiva, dolor leve durante un año, ascitis y niveles elevados de CA-125 de 172 U/ml, hallazgos que incrementaron la sospecha de malignidad.
Los estudios de imagen identificaron una masa anexial derecha de hasta 18 × 15 cm, con componentes sólidos y quísticos, septaciones internas y restricción en difusión por resonancia magnética. Debido al riesgo intermedio de malignidad asignado mediante la clasificación O-RADS MRI 4, el equipo médico decidió realizar una laparotomía con histerectomía abdominal total y salpingooforectomía bilateral.
Durante la cirugía se encontró una masa ovárica derecha asociada con 500 ml de ascitis, aunque sin evidencia macroscópica de diseminación tumoral. El análisis histopatológico confirmó finalmente un fibroma ovárico benigno con degeneración hialina, descartando malignidad en líquido ascítico, epiplón y biopsias peritoneales.
Los autores destacaron que los fibromas ováricos representan cerca del 4 % de todos los tumores ováricos y suelen afectar a mujeres peri y posmenopáusicas. Aunque la mayoría son benignos, pueden convertirse en un desafío diagnóstico cuando presentan ascitis, elevación de CA-125 o características radiológicas heterogéneas que imitan neoplasias malignas.
El caso resalta la importancia de considerar al fibroma ovárico dentro de los diagnósticos diferenciales de masas anexiales complejas, especialmente en mujeres mayores. Asimismo, subraya el valor de correlacionar hallazgos clínicos, radiológicos e histopatológicos para evitar tratamientos oncológicos innecesarios o procedimientos excesivamente radicales.
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