La vacunación contra el herpes zóster podría tener un impacto más amplio de lo esperado sobre la salud cerebral. Un análisis realizado en más de 1,5 millones de beneficiarios de Medicare en Estados Unidos encontró que los adultos mayores que recibieron la vacuna recombinante contra el herpes zóster presentaron una menor incidencia de distintos tipos de demencia en comparación con quienes no fueron vacunados.
El estudio evaluó específicamente la vacuna recombinante de dos dosis Shingrix, actualmente utilizada en Estados Unidos, y observó una reducción tanto en el riesgo de demencia general como en diagnósticos específicos como la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular.
Menor incidencia de demencia en vacunados
Los investigadores reportaron que la incidencia de cualquier tipo de demencia fue de 10,45 casos por cada 1.000 personas-año en quienes recibieron la vacuna, frente a 15,73 casos por cada 1.000 personas-año en el grupo no vacunado.
Durante seguimientos de hasta tres años, las personas vacunadas mostraron:
- 33 % menos riesgo de desarrollar cualquier tipo de demencia.
- 28 % menos riesgo de enfermedad de Alzheimer.
- 33 % menos riesgo de demencia vascular.
Incluso en periodos de seguimiento superiores a tres años, la asociación protectora continuó siendo significativa.
Evidencia creciente sobre vacunación y salud cerebral
La investigación fue liderada por la Dra. Susan dos Reis, de la Universidad de Maryland, quien explicó que los hallazgos respaldan una creciente línea de evidencia observacional que relaciona la vacunación contra el herpes zóster con un menor riesgo de deterioro cognitivo.
“Los hallazgos apoyan la evidencia creciente del mundo real que muestra que la vacuna contra el herpes zóster está asociada con un menor riesgo de demencia de nueva aparición”, señaló la investigadora.
Los autores destacaron que muchos estudios previos se habían realizado con Zostavax, una vacuna de virus vivos atenuados que ya no se utiliza en Estados Unidos. En cambio, esta investigación evaluó específicamente la vacuna recombinante actualmente disponible.
¿Cómo podría influir la vacuna en el cerebro?
Aunque el mecanismo exacto todavía no está completamente claro, los expertos consideran que algunas infecciones virales, como el herpes zóster, podrían favorecer procesos inflamatorios relacionados con el deterioro cognitivo.
El investigador Maxime Taquet, de la Universidad de Oxford, indicó que todavía se necesitan ensayos clínicos y estudios mecanísticos para confirmar si la relación observada es causal y comprender por qué la vacuna recombinante podría ofrecer protección frente a la demencia.
El estudio incluyó a 502.845 adultos mayores vacunados y más de 1 millón de comparadores no vacunados, todos mayores de 65 años y sin diagnóstico previo de demencia. Los investigadores ajustaron los resultados considerando factores como enfermedades preexistentes, uso de medicamentos, utilización de servicios de salud y otras vacunas preventivas.
Sin embargo, los autores reconocieron algunas limitaciones, entre ellas la posibilidad de errores en la clasificación de diagnósticos y la falta de variables relacionadas con educación, actividad física o estado civil, factores que también pueden influir en el riesgo de demencia.
Aunque los resultados fortalecen la hipótesis de un posible efecto neuroprotector de la vacunación contra el herpes zóster, los investigadores enfatizaron que todavía no puede afirmarse una relación causal directa. El estudio se suma a una creciente discusión científica sobre el papel de la inflamación, las infecciones virales y la respuesta inmunológica en el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas.









