¿Té verde y corazón? La evidencia científica que impulsa su potencial cardioprotector

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Diversas investigaciones analizan el impacto de los polifenoles del té verde sobre la función vascular y la salud cardiovascular.

El té verde continúa posicionándose como una de las bebidas más estudiadas dentro de la nutrición preventiva por su posible impacto positivo en la salud cardiovascular. Diversas investigaciones recientes han asociado su consumo regular con beneficios sobre la presión arterial, la circulación sanguínea, el perfil lipídico y la función de los vasos sanguíneos.

La evidencia científica apunta principalmente a las catequinas, un grupo de polifenoles antioxidantes presentes en esta infusión, especialmente el compuesto conocido como epigalocatequina galato (EGCG), que tendría efectos antiinflamatorios y vasoprotectores.

¿Cómo actúa el té verde sobre el sistema cardiovascular?

Especialistas citados en revisiones científicas explican que los antioxidantes del té verde podrían favorecer la producción de óxido nítrico, una molécula clave para la relajación de los vasos sanguíneos y la adecuada circulación. Esto ayudaría a mejorar la función endotelial y reducir el estrés oxidativo asociado al daño cardiovascular.

Además, diferentes estudios observacionales y metaanálisis han encontrado asociaciones entre el consumo habitual de té verde y:

  • Disminución de la presión arterial sistólica y diastólica
  • Mejor control del colesterol LDL
  • Reducción del riesgo de enfermedad coronaria
  • Menor incidencia de accidentes cerebrovasculares
  • Beneficios sobre el metabolismo de la glucosa y la inflamación leve crónica

Incluso, algunas investigaciones internacionales sugieren que consumir entre dos y cuatro tazas diarias podría asociarse con una reducción significativa del riesgo de eventos cardiovasculares.

La evidencia es prometedora, pero no definitiva

Aunque los resultados son alentadores, expertos advierten que el té verde no debe considerarse un tratamiento médico ni una solución aislada para prevenir enfermedades cardiovasculares.

La magnitud de los beneficios puede variar según factores como:

  • La cantidad consumida
  • El tipo de preparación
  • La alimentación general
  • El estilo de vida
  • La actividad física y otros factores de riesgo cardiovasculares

Asimismo, algunas autoridades científicas han señalado que todavía existen limitaciones en la evidencia clínica para establecer conclusiones absolutas sobre su efecto protector.

También podría influir en el envejecimiento saludable

Más allá del corazón, investigaciones recientes han explorado el posible papel del té verde sobre la longevidad, el deterioro cognitivo y enfermedades metabólicas, gracias a su capacidad antioxidante y antiinflamatoria.

No obstante, los especialistas recomiendan consumirlo con moderación, especialmente en personas sensibles a la cafeína o que utilizan medicamentos para hipertensión o colesterol, debido a posibles interacciones.

En ese contexto, el té verde continúa consolidándose como una bebida de interés dentro de los enfoques de prevención cardiovascular basados en hábitos saludables y alimentación equilibrada.

Fuente original aquí

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