“Las pruebas de VIH y de otras infecciones de transmisión sexual deberían ofrecerse como parte de los chequeos médicos de rutina, al igual que ocurre con la mamografía o las pruebas para detectar diabetes”. Así lo explicó la Dra. Carmen Zorrilla, catedrática del Departamento de Ginecología y Obstetricia del Recinto de Ciencias Médicas, quien destacó que esta estrategia contribuye a reducir el estigma, favorecer el diagnóstico temprano y facilitar el acceso oportuno al tratamiento.
La especialista explicó que normalizar estas pruebas dentro de la atención preventiva permite que los pacientes las perciban como un componente habitual del cuidado de su salud, en lugar de asociarlas con una sospecha sobre su conducta o factores de riesgo. A su juicio, este cambio también fortalece la confianza entre el paciente y el profesional de la salud y promueve conversaciones más abiertas sobre prevención.
La prueba no debe depender de la apariencia del paciente

La Dra. Zorrilla señaló que las pruebas de VIH y de otras infecciones de transmisión sexual no deben solicitarse únicamente cuando exista una sospecha clínica, sino ofrecerse de manera rutinaria a todas las personas. «La mamografía en una mujer se hace de rutina en determinada edad, no porque tenga cara de que tiene cáncer de seno. Así debemos ofrecer las pruebas de VIH, de infecciones de transmisión sexual, de diabetes y de otras condiciones como parte del cuidado de salud», explicó.
Según la especialista, este enfoque evita que el paciente sienta que está siendo juzgado por su estilo de vida o por la percepción del profesional de la salud, lo que favorece una mayor aceptación de las pruebas y ayuda a detectar infecciones de forma temprana.
Hoy el VIH puede controlarse con tratamiento
La Dra. Zorrilla recordó que el VIH ha cambiado radicalmente en las últimas cuatro décadas gracias a los avances científicos.
Mientras que en los primeros años de la epidemia los pacientes podían llegar a tomar decenas de medicamentos al día, hoy la mayoría controla la infección con un solo tratamiento diario, lo que les permite mantener una buena calidad de vida. «Una persona que está en tratamiento por más de seis meses y está no detectable, no se transmite sexualmente», destacó la especialista.

Por ello, insistió en que perder el miedo a realizarse la prueba es fundamental, ya que un diagnóstico oportuno permite iniciar tratamiento de forma temprana, preservar la salud y reducir la transmisión del virus. Además, recordó que en Puerto Rico existen programas que facilitan el acceso a la atención y a los medicamentos, por lo que hacerse la prueba sigue siendo la mejor herramienta para cuidar la salud propia y la de los demás.









