Benralizumab reduce 65 % las crisis del síndrome hipereosinofílico

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El ensayo fase 3 NATRON demostró que benralizumab redujo un 65% el riesgo de crisis del síndrome hipereosinofílico y disminuyó la necesidad de corticosteroides, con un perfil de seguridad consistente con estudios previos.

El síndrome hipereosinofílico (HES) es una enfermedad rara caracterizada por un exceso persistente de eosinófilos que puede provocar daño progresivo en órganos como el corazón, los pulmones, la piel, el sistema nervioso y el tracto gastrointestinal. Aunque los corticosteroides siguen siendo el tratamiento de primera línea, muchos pacientes presentan un control insuficiente de la enfermedad o desarrollan efectos adversos asociados a su uso prolongado, lo que ha impulsado la búsqueda de terapias biológicas más específicas.

En este contexto, el ensayo internacional de fase 3 NATRON, publicado en Nature Medicine, evaluó la eficacia y seguridad de benralizumab, un anticuerpo monoclonal dirigido contra el receptor alfa de la interleucina-5 (IL-5Rα) que induce una eliminación casi completa de los eosinófilos. El estudio incluyó 133 pacientes, de entre 14 y 87 años, con HES FIP1L1::PDGFRA negativo, quienes fueron asignados aleatoriamente para recibir benralizumab 30 mg cada cuatro semanas o placebo, además del tratamiento estándar, durante 24 semanas.

Los resultados mostraron que benralizumab redujo en un 65% el riesgo del primer brote de HES en comparación con placebo (HR 0,35; p=0,0024). Además, solo el 19,4 % de los pacientes tratados presentó una exacerbación, frente al 42,4 % del grupo placebo. La terapia también logró una reducción del 66 % en la tasa anualizada de brotes, retrasó significativamente las recaídas hematológicas y consiguió un agotamiento casi completo de los eosinófilos circulantes desde las primeras semanas de tratamiento.

Otro hallazgo relevante fue el impacto sobre la carga terapéutica. Solo el 25,4 % de los pacientes tratados con benralizumab necesitó aumentar la dosis de corticosteroides, frente al 48,5 % de quienes recibieron placebo. Asimismo, el 91 % de los participantes tratados mantuvo recuentos de eosinófilos inferiores a 500 células/μL durante todo el seguimiento, en comparación con apenas el 12,1 % del grupo control.

Los beneficios clínicos también se reflejaron en la calidad de vida. Los pacientes tratados con benralizumab reportaron una mejoría significativa en la fatiga desde la cuarta semana, además de mejoras sostenidas en los componentes físicos y mentales de las escalas de calidad de vida, un aspecto especialmente relevante en una enfermedad crónica con frecuente compromiso multiorgánico.

En cuanto a la seguridad, el perfil del medicamento fue consistente con la experiencia previa en asma eosinofílica grave y granulomatosis eosinofílica con poliangitis. Los eventos adversos ocurrieron en el 64,2 % de los pacientes tratados con benralizumab y en el 66,7 % de quienes recibieron placebo. Los efectos más frecuentes fueron cefalea, infecciones del tracto respiratorio superior y COVID-19, sin detectarse nuevas señales de seguridad.

Los investigadores concluyen que estos resultados posicionan a benralizumab como una estrategia eficaz para controlar la inflamación eosinofílica y prevenir las exacerbaciones del HES, ofreciendo una alternativa capaz de disminuir la dependencia de corticosteroides y mejorar la evolución clínica de pacientes con una enfermedad para la que las opciones terapéuticas continúan siendo limitadas.

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