El Dr. Cabanillas es considerado como un «maestro de maestros» en la oncología puertorriqueña

original web
Más allá de sus aportes científicos, el Dr. Fernando Cabanillas ha convertido la enseñanza y la formación de especialistas en uno de los pilares de su legado.

Más que formar oncólogos, el Dr. Fernando Cabanillas enseñó una manera de ejercer la medicina: con curiosidad, rigor científico y una profunda pasión por aprender de cada paciente. Quienes fueron sus alumnos coinciden en que cada recorrido por el hospital, cada discusión clínica y cada caso representaban una oportunidad para crecer como médicos.

Su legado trasciende los avances científicos o los cargos que ha ocupado a lo largo de su trayectoria. Generaciones de especialistas que hoy reproducen la misma forma de observar, preguntar y enseñar que aprendieron a su lado.

«Te acabas de perder un caso bien interesante»

La hematóloga oncóloga Dra. Mirelis Acosta recuerda que esa era una de las frases que más repetía el Dr. Cabanillas durante su formación. «Siempre llegábamos por la mañana y, si él ya había visto un paciente, nos decía: ‘Te acabas de perder un caso bien interesante’«, relató entre risas.

Con el tiempo entendió que el mensaje iba mucho más allá de una anécdota. «Para él todos los casos eran interesantes, no uno más que otro. Definitivamente nos ponía nerviosos y salíamos rápido a investigar sobre ese paciente», recordó la especialista.

Esa curiosidad permanente fue una de las características que marcó a quienes se formaron junto al especialista.

Un maestro que despertaba preguntas

Para el Dr. José Lozada Acosta, director de la Sección de Hematología y Oncología del Hospital Auxilio Mutuo, el mayor legado de Cabanillas ha sido la educación médica. «Es el mejor maestro de la institución y sigue siendo ese su compromiso con la educación; a través de educar médicos, educa también para beneficio de los pacientes de Puerto Rico», afirmó.

La Dra. Acosta coincide y lo resume con una frase que refleja el respeto que despierta entre sus colegas. «El doctor es maestro de maestros. Es un privilegio trabajar con él y estar al lado de una persona tan brillante y tan buena con los pacientes», expresó.

La pasión por enseñar nunca termina

Quienes han trabajado junto al Dr. Cabanillas aseguran que su entusiasmo por el conocimiento sigue intacto. Incluso en un momento en que la oncología avanza a una velocidad sin precedentes, insiste en que el aprendizaje debe ser continuo y que los médicos deben apoyarse en nuevas herramientas para mantenerse actualizados.

«Con la inteligencia artificial es la única forma que vamos a poder sobrevivir dentro de poco los hematólogos oncólogos. Son tantos los adelantos y tan rápidos que ya es difícil para un médico estar al día sin utilizar otra forma. No es que la inteligencia artificial vaya a reemplazar a los médicos, pero nos va a ayudar mucho», reflexionó el Dr. Cabanillas.

Su enseñanza, sin embargo, sigue siendo la misma de siempre: cada paciente merece toda la atención del médico y cada consulta es una oportunidad para aprender algo nuevo. Esa filosofía es, quizás, el legado más importante que ha dejado a la oncología puertorriqueña.

Últimos artículos

Accede a la revista sobre Mieloma Múltiple

ingresa tus datos para
recibir la revista por email