El cáncer de ovario continúa representando uno de los mayores retos dentro de la oncología ginecológica debido a que, en la mayoría de los casos, se detecta en etapas avanzadas. Así lo explicó la Dra. Nicole Lugo, ginecóloga oncóloga del Hospital Auxilio Mutuo San Pablo Bayamón, quien señaló que los síntomas suelen ser inespecíficos y las pruebas de cernimiento disponibles hasta el momento no han logrado detectar la enfermedad de manera temprana.
“Desafortunadamente es un tipo de cáncer que hasta el momento, aunque se ha invertido mucho dinero y tiempo en tratar de encontrar pruebas de cernimiento, los intentos han sido fallidos”, expresó la especialista. Conoce la entrevista completa en el siguiente video:
Una enfermedad conocida históricamente como “silente”
La Dra. Lugo explicó que el cáncer de ovario se comporta de manera distinta a otros tipos de cáncer ginecológicos, ya que muchas veces no forma masas evidentes en etapas iniciales, sino que se disemina superficialmente dentro de la cavidad abdominal. “No es hasta entonces que hay bastante enfermedad que las pacientes se presentan con síntomas”.
Según detalló, los síntomas suelen confundirse con molestias gastrointestinales o abdominales comunes, lo que retrasa la búsqueda de atención médica. Entre los signos más frecuentes mencionó la hinchazón abdominal repentina, sensación de llenura, malestar abdominal persistente y aumento del tamaño del abdomen. “La mayoría de mis pacientes cuando les pregunto cuánto tiempo llevan sintiéndose mal, llevan por lo menos seis meses”, indicó la doctora.
Otro de los principales desafíos del cáncer de ovario es su comportamiento agresivo y la alta tasa de recurrencia. La especialista explicó que, aunque muchas pacientes responden favorablemente al tratamiento inicial, la enfermedad tiende a reaparecer con el tiempo. “Más del 80 % de las pacientes en tratamiento inicial van a responder al tratamiento, pero más del 80 % de esas pacientes el cáncer va a regresar en algún momento”, afirmó.
Ante este escenario, la oncóloga destacó que actualmente el enfoque terapéutico busca convertir el cáncer de ovario en una condición crónica controlable, similar a otras enfermedades de larga duración. “Nuestra meta siempre es una cura, pero si no es necesariamente factible, tratamos de que el cáncer de ovario sea una enfermedad crónica, manteniéndolo controlado y ofreciendo calidad de vida y tiempo”.
La mayoría de las pacientes llega con metástasis abdominal
La Dra. Lugo señaló que gran parte de las pacientes ya presentan evidencia de metástasis al momento del diagnóstico, especialmente dentro de la cavidad abdominal. En algunos casos, la enfermedad también puede extenderse hacia los pulmones. “La mayoría de la gente presenta mucha hinchazón de repente en la barriga, llegan como si estuviesen embarazadas y les sorprende”.
A pesar de los retos clínicos, la especialista destacó avances importantes en el desarrollo de terapias dirigidas o targeted therapy, las cuales permiten personalizar el tratamiento según los marcadores moleculares específicos del tumor. “Gracias a estudios específicos del tumor, si las pacientes expresan ciertos marcadores, podemos ofrecer terapias dirigidas con mejores efectos para reducir ese cáncer”, explicó la ginecóloga oncóloga.
Finalmente, la doctora advirtió que factores como el envejecimiento poblacional, el estrés, la mala alimentación, la falta de ejercicio y la inflamación crónica podrían estar contribuyendo al aumento en las tasas de cáncer en Puerto Rico.
“La edad y envejecer es el factor número uno para desarrollar cualquier tipo de cáncer, específicamente el cáncer de ovario”, concluyó.









