«Me sentí unas masitas en mi seno izquierdo y pensé: ‘Esto es nuevo, esto no estaba'», recordó Solymar Rodríguez, sobreviviente de cáncer de seno, al narrar el momento en que identificó el primer signo de la enfermedad.
Aunque se había realizado una mamografía de seguimiento apenas un año antes, reconoció que algo había cambiado en su cuerpo. Esa observación, sumada a una consulta médica oportuna, permitió iniciar rápidamente el proceso diagnóstico, una decisión que puede ser determinante para detectar el cáncer de seno en etapas tempranas y facilitar su tratamiento.
Un cambio que no debía ignorarse
Tras notar las nuevas masas, Solymar decidió esperar unos días para confirmar que no desaparecían. Al comprobar que persistían, solicitó de inmediato una mamografía y una sonomamografía. «Yo tenía una mamografía reciente de hacía un año, así que lo que estaba sintiendo yo reconocía que era nuevo. Traté de correr, me hice mi sono y mi mamo, me piden más imágenes y luego recomiendan la biopsia», relató.
Los estudios confirmaron el diagnóstico de cáncer de seno, dando inicio a una nueva etapa marcada por la incertidumbre, pero también por la rapidez en la atención médica.
Actuar a tiempo puede cambiar el camino
Tras recibir los resultados de la biopsia, Solymar fue orientada sobre los siguientes pasos y, en pocas semanas, ya estaba siendo intervenida quirúrgicamente. «La doctora me guió desde ese primer día. Me dijo cuáles eran los siguientes procesos y ya al mes me estaba haciendo mi operación. Seguir las instrucciones del médico fue clave para ayudarme en todo el proceso», afirmó.
La rapidez con la que avanzó el diagnóstico permitió que el tratamiento comenzara en una etapa temprana de la enfermedad.
Escuchar al cuerpo también es prevención

Hoy, Solymar considera que conocer el propio cuerpo es una de las herramientas más importantes para identificar cambios que requieren evaluación médica. «Que no minimicemos cualquier señal que nos pueda dar el cuerpo. Aprendamos a escucharlo para poder atender una situación de salud», expresó.
La sobreviviente reconoce que acudir a una evaluación puede generar temor, pero insiste en que retrasar el diagnóstico representa un riesgo mucho mayor.
«Se va con miedo, sí. Yo fui a la biopsia con miedo, pero más miedo debería darnos llegar tarde a un diagnóstico. En mi situación, identificarlo temprano hizo que mi camino fuera menos duro por el tipo de tratamiento que recibí», concluyó Solymar.
Conocer el cuerpo, mantener al día los estudios de seguimiento y consultar oportunamente ante cualquier cambio siguen siendo herramientas fundamentales para detectar el cáncer de seno en etapas tempranas.









