La obesidad podría estar afectando al sistema nervioso de una forma mucho más extensa de lo que se creía. Un estudio publicado en la revista Nature reveló que una nueva herramienta de inteligencia artificial (IA) fue capaz de identificar lesiones nerviosas distribuidas por todo el organismo, incluyendo regiones que hasta ahora no habían sido asociadas con la neuropatía metabólica.
La investigación, liderada por científicos del Instituto Helmholtz de Múnich (Alemania), utilizó un sistema denominado MouseMapper, una plataforma que combina imágenes tridimensionales de alta resolución con inteligencia artificial para reconstruir y analizar el sistema nervioso completo de un ratón.
Los resultados muestran que el daño asociado con la obesidad no se limita a los nervios de las manos y los pies, como tradicionalmente se ha evaluado, sino que también podría comprometer otros nervios y órganos del cuerpo.
Un hallazgo inesperado
Uno de los descubrimientos más llamativos fue el deterioro del nervio infraorbitario, una rama del nervio trigémino responsable de transmitir la sensibilidad de la cara.
Los investigadores observaron que las terminaciones nerviosas más finas habían disminuido cerca de un 60 %, aunque el tronco principal del nervio permanecía prácticamente intacto. Esta pérdida estructural redujo la capacidad sensorial de los ratones, evidenciando un proceso de degeneración similar al que ocurre en la neuropatía diabética.
«El hallazgo del nervio trigémino fue uno de los resultados más sorprendentes, pero la mayor sorpresa fue que el algoritmo pudo revelar muchos cambios estructurales en todo el cuerpo que serían muy difíciles de detectar manualmente», afirmó Ali Ertürk, PhD, director del Instituto de Biotecnologías Inteligentes de Helmholtz Munich y autor principal del estudio.

El sistema MouseMapper fue desarrollado para resolver uno de los mayores desafíos en neurociencia: seguir el recorrido de millones de fibras nerviosas distribuidas por todo el organismo.
La plataforma utiliza un algoritmo entrenado inicialmente para reconocer vasos sanguíneos, cuya estructura es similar a la de los nervios periféricos. Gracias a ello, pudo analizar simultáneamente 31 órganos, células inmunitarias y todo el sistema nervioso, detectando alteraciones imposibles de identificar mediante métodos convencionales.
Además del nervio trigémino, los investigadores encontraron evidencia de disminución de la densidad nerviosa en diferentes tejidos, incluidos el corazón, ganglios linfáticos, tejido adiposo y timo, lo que sugiere que la obesidad podría provocar una neuropatía generalizada.
La inflamación y el estrés metabólico, entre los principales responsables
Para comprender el origen del daño, el equipo analizó las proteínas presentes en los ganglios nerviosos de los animales. Los resultados mostraron un aumento de proteínas relacionadas con la inflamación y la reorganización del citoesqueleto celular, mientras que disminuyeron proteínas protectoras pertenecientes a la familia SERPIN-A, encargadas de limitar el daño inflamatorio alrededor de los nervios.
Según la investigadora Doris Kaltenecker, PhD, primera autora del estudio, estos cambios reflejan que la obesidad genera un entorno caracterizado por inflamación crónica de bajo grado, alteraciones del metabolismo de los lípidos y estrés metabólico, factores que actúan de manera simultánea sobre el tejido nervioso.
Para validar los resultados, los científicos analizaron muestras post mortem de ganglios trigeminales humanos obtenidas de personas con sobrepeso.
Aunque las proteínas alteradas no fueron exactamente las mismas que en los ratones, sí encontraron cambios en las mismas vías biológicas relacionadas con la neurodegeneración, la guía axonal y la organización del citoesqueleto, lo que respalda la posible relevancia clínica de estos hallazgos.
Sin embargo, los autores aclaran que todavía no se ha demostrado si estas alteraciones producen síntomas sensoriales similares en personas con obesidad.
¿Qué papel podrían tener los medicamentos GLP-1?
El estudio también plantea nuevas preguntas sobre los agonistas del receptor GLP-1, medicamentos ampliamente utilizados para tratar la obesidad.
Hasta el momento, no está claro si estos fármacos ayudan a proteger los nervios periféricos o si una pérdida rápida de peso podría favorecer lesiones nerviosas en algunos pacientes. Mientras algunos estudios sugieren beneficios sobre la neuropatía diabética, también existen reportes de neuropatía asociada al descenso acelerado de peso.
Mientras algunos estudios sugieren beneficios sobre la neuropatía diabética, también existen reportes de neuropatía asociada al descenso acelerado de peso.
Los investigadores ya trabajan en nuevos estudios utilizando MouseMapper para evaluar si estos tratamientos pueden revertir el daño nervioso observado.

Aunque los expertos advierten que los resultados aún deben confirmarse en estudios clínicos con personas, consideran que esta tecnología representa un avance importante para comprender cómo la obesidad afecta al sistema nervioso.
Más allá del hallazgo en el nervio trigémino, el estudio sugiere que la neuropatía metabólica podría ser una enfermedad mucho más amplia y silenciosa de lo que se pensaba, abriendo la puerta al desarrollo de nuevas estrategias para detectarla y tratarla antes de que aparezcan síntomas irreversibles.









