“La obesidad, particularmente lo que es adiposidad visceral, lo que es la obesidad truncal, siempre ha sido un factor de riesgo”. Con esta afirmación, el Dr. Héctor Santiago, cardiólogo, explicó por qué evaluar la salud cardiometabólica requiere mirar más allá del peso.
La adiposidad visceral puede asociarse con resistencia a la insulina y otras alteraciones metabólicas que, con el tiempo, aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular. Por eso, el concepto de salud cardiometabólica integra condiciones que interactúan entre sí, como obesidad, hipertensión, diabetes, prediabetes, resistencia a la insulina, alteraciones de los lípidos y enfermedad renal.
Un riesgo que debe evaluarse de forma integral
“Nosotros queremos controlar esos factores de riesgo para así evitar en un futuro enfermedades cardiovasculares”, señaló el cardiólogo. La prevención primaria busca intervenir antes de que aparezcan complicaciones como enfermedad aterosclerótica, enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca o enfermedad renal crónica.
La evaluación también incorpora nuevos marcadores. “Ahora estamos midiendo otras moléculas, como lo es la ApoB y la lipoproteína A”, indicó el especialista, herramientas que pueden contribuir a una mejor estratificación del riesgo.
Del estilo de vida al tratamiento
“Lo más importante siempre son los cambios terapéuticos en el estilo de vida. Estamos hablando de dieta y ejercicio”, sostuvo el experto. En cuanto a actividad física, recomendó al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado, equivalentes a unos 30 minutos, cinco días a la semana.
Cuando estas medidas no son suficientes, pueden incorporarse tratamientos farmacológicos según el perfil del paciente. Entre ellos se encuentran los agonistas del receptor GLP-1 y los inhibidores SGLT2.
“Se ha visto que los GLP-1 tienen un beneficio marcado en disminución de peso”, explicó el cardiólogo. Estos medicamentos también han mostrado beneficios cardiovasculares en determinados grupos y han sido estudiados en pacientes con insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada.
Prevenir antes de corregir
La evaluación de múltiples factores permite personalizar las decisiones terapéuticas. “Todas esas cosas el cardiólogo, el endocrinólogo, el nefrólogo las pueden utilizar para entonces estratificar mejor a ese paciente qué riesgo tiene y personalizar la terapia”, explicó el especialista.
Para el Dr. Santiago, el desafío está en fortalecer la prevención. “Muchas veces estamos tratando de corregir el problema y corregir el problema y corregir el problema y no hacemos suficiente prevención”, afirmó.
La meta es intervenir antes de que el paciente llegue a una angioplastia, una cirugía o la diálisis. Así, abordar el riesgo cardiometabólico significa mucho más que controlar el peso: implica identificar y tratar a tiempo los factores que pueden comprometer el corazón, los vasos sanguíneos y los riñones.









