Un nuevo análisis del ensayo clínico fase 3 APOLLO confirma que la combinación de daratumumab subcutáneo, pomalidomida y dexametasona (D-Pd) ofrece un beneficio clínicamente significativo para pacientes con mieloma múltiple recidivante o refractario (MMRR).
Los resultados, presentados tras una mediana de seguimiento de 39,6 meses, muestran que el régimen D-Pd prolonga la supervivencia global (SG) en 10,7 meses frente al tratamiento estándar con pomalidomida y dexametasona (Pd).
El estudio incluyó 304 pacientes previamente tratados con al menos una línea de terapia, la mayoría refractarios a lenalidomida (79,6 %) y casi la mitad refractarios a un inhibidor del proteasoma.
Los participantes fueron asignados aleatoriamente a recibir Pd solo o combinado con daratumumab, un anticuerpo monoclonal dirigido a CD38 que actúa tanto de forma directa sobre el tumor como mediante mecanismos inmunomoduladores.
La formulación subcutánea utilizada en APOLLO ofrece ventajas prácticas frente a la vía intravenosa, como menor tiempo de administración y menos reacciones relacionadas con infusión.
Aunque la mejora en SG (34,4 meses con D-Pd vs. 23,7 meses con Pd) no alcanzó significación estadística formal (HR: 0,82; p=0,1989), los investigadores destacan su relevancia clínica, especialmente considerando que solo el 9,7 % del grupo D-Pd recibió posteriormente terapias anti-CD38, frente al 68,6 % del grupo Pd.
Además, la supervivencia libre de progresión en la siguiente línea de tratamiento (SSP2) también favoreció al régimen con daratumumab (24,4 vs. 17,6 meses; p=0,034).
En materia de seguridad, los eventos adversos de grado 3/4 fueron frecuentes en ambos grupos, especialmente la neutropenia, aunque no se identificaron nuevos riesgos asociados al uso prolongado de daratumumab. Las interrupciones por toxicidad fueron bajas (2 % con D-Pd y 4 % con Pd), lo que respalda la tolerabilidad del régimen.
Con estos hallazgos, sumados a las mejoras demostradas en estudios previos como ALCYONE, MAIA, CASTOR y POLLUX, los autores concluyen que daratumumab continúa consolidándose como un componente fundamental del tratamiento para pacientes con mieloma múltiple, incluidas las poblaciones con enfermedad recidivante o refractaria.
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