Investigaciones analizan el impacto de eliminar el flúor del agua potable en la salud dental

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Investigadores compararon la salud bucal infantil antes y después de suspender la fluoración del agua.

La decisión de retirar el flúor del agua potable continúa siendo objeto de debate en distintos países. Sin embargo, la evidencia científica acumulada en dos ciudades norteamericanas sugiere que esta medida puede tener consecuencias directas sobre la salud bucal infantil, aumentando la incidencia de caries, la necesidad de tratamientos complejos e incluso los costos para los sistemas de salud.

Las experiencias de Calgary, en Canadá, y Juneau, en Alaska (Estados Unidos), se han convertido en casos de estudio para comprender qué ocurre cuando una comunidad deja de fluorar el agua destinada al consumo humano.

El odontopediatra Warren Loeppky, quien ejerce desde hace dos décadas en Calgary, afirma que durante los últimos años ha observado un incremento en la frecuencia y gravedad de las caries entre sus pacientes pediátricos.

Según explica, muchos niños presentan un deterioro dental tan avanzado que requieren procedimientos bajo anestesia general, una situación que considera especialmente preocupante debido a que la caries dental es una enfermedad altamente prevenible.

Aunque factores como la alimentación, la genética y los hábitos de higiene influyen en la aparición de caries, Loeppky considera que la decisión tomada por el ayuntamiento de Calgary en 2011, cuando dejó de añadir flúor al agua potable, contribuyó al deterioro observado.

Diversas investigaciones han demostrado que el flúor favorece la incorporación de minerales como el calcio y el fosfato al esmalte dental, ayudando a fortalecer los dientes y protegerlos frente a los ácidos producidos por las bacterias de la boca.

Por esta razón, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos recomiendan mantener una concentración de 0,7 miligramos de flúor por litro de agua en los sistemas públicos de abastecimiento. En 2022, aproximadamente el 63 % de la población estadounidense recibía agua fluorada. No obstante, la práctica enfrenta un renovado debate político. En marzo de 2025, Utah se convirtió en el primer estado estadounidense en prohibir la fluoración del agua, mientras que otras jurisdicciones analizan medidas similares.

Un estudio comparó a Calgary con una ciudad que mantuvo la fluoración

Tras la suspensión del flúor en Calgary, la investigadora Lindsay McLaren, de la Universidad de Calgary, diseñó un estudio para evaluar el impacto de la medida.

Su equipo examinó la salud dental de 2.649 estudiantes de segundo grado en Calgary y comparó los resultados con niños de Edmonton, una ciudad similar que continuó fluorando su agua.

Los resultados fueron contundentes:

  • El 65 % de los niños de Calgary presentaba caries dental.
  • En Edmonton, la cifra fue del 55 %.

Aunque la diferencia parece moderada, los investigadores señalaron que representa un impacto estadísticamente significativo a nivel poblacional.

Además, un estudio publicado en 2024 encontró que los tratamientos por caries realizados bajo anestesia general fueron considerablemente más frecuentes en Calgary. Entre 2018 y 2019 se registraron 32 procedimientos por cada 10.000 niños, frente a 17 por cada 10.000 en Edmonton.

Los especialistas sostienen que variables como el nivel socioeconómico o la alimentación no lograron explicar completamente estas diferencias.

Una situación similar ocurrió en Juneau, ciudad que dejó de fluorar el agua en 2007. La investigadora en salud pública Jennifer Meyer, de la Universidad de Alaska Anchorage, comenzó a estudiar el fenómeno tras observar una elevada cantidad de niños pequeños con empastes y otras reparaciones dentales.

Su equipo analizó registros del programa Medicaid antes y después de la suspensión de la fluoración. Los resultados mostraron que el promedio de tratamientos para la caries en menores de seis años aumentó de 1,5 procedimientos por niño en 2003 a 2,5 tratamientos por niño en 2012.

Además, ajustando los valores por inflación, el costo promedio de la atención odontológica se incrementó en 303 dólares por niño, un gasto que finalmente repercute sobre los recursos públicos destinados a la atención sanitaria.

El debate sobre el flúor continúa

Uno de los principales argumentos de quienes cuestionan la fluoración del agua se basa en una revisión publicada en 2024 por el National Toxicology Program (NTP), la cual encontró una asociación entre concentraciones de flúor superiores a 1,5 mg/L y un menor coeficiente intelectual en niños.

Sin embargo, los propios autores aclararon que esas concentraciones son más del doble de las recomendadas por los CDC y que no pudieron establecer si los niveles utilizados habitualmente en el agua potable producen efectos sobre el desarrollo cognitivo.

Asimismo, enfatizaron que una asociación estadística no demuestra una relación de causa y efecto. Para Meyer, utilizar esta evidencia para eliminar la fluoración representa una interpretación incorrecta de los datos científicos. Mientras Juneau continúa sin añadir flúor a su agua potable, Calgary decidió revertir la medida.

En un referéndum celebrado en 2021, el 62 % de los votantes apoyó restablecer la fluoración del agua, una decisión impulsada, en parte, por los estudios científicos desarrollados durante la década posterior a la suspensión.

Los investigadores consideran que la experiencia de ambas ciudades ofrece evidencia relevante para los gobiernos que actualmente evalúan modificar sus políticas de fluoración del agua, especialmente por sus posibles implicaciones sobre la salud pública, la prevención de la caries y los costos de la atención odontológica.

Fuente original aquí

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