Una investigación del Million Marker Research Institute encontró que protectores solares, champús, lociones, jabones y otros productos de uso cotidiano contenían sustancias químicas que no aparecían en sus etiquetas. En más de una cuarta parte de los productos, además, se identificaron compuestos que contradecían las afirmaciones de comercialización.
Un nuevo estudio encendió las alertas sobre la composición química de productos de cuidado personal y limpieza utilizados diariamente en los hogares. Investigadores del Million Marker Research Institute analizaron 113 productos pertenecientes a 12 categorías y encontraron que el 98 % contenía al menos una sustancia química no declarada en su etiqueta.
La investigación, publicada el 11 de agosto de 2026, reveló además que el 85 % de los productos contenía al menos una sustancia química no declarada asociada con riesgos para la salud conocidos o sospechados.
En promedio, cada producto analizado contenía 51 sustancias químicas detectadas, mientras que sus etiquetas indicaban alrededor de 16 ingredientes. Los investigadores aclaran que la detección de estas sustancias no implica necesariamente que los fabricantes las hayan agregado de manera intencional. “La etiqueta no puede protegerte si no muestra lo que realmente contiene el envase”. Jenna Hua, PhD, MPH, autora principal del estudio y fundadora del Million Marker Research Institute.
Ftalatos, parabenos y otras sustancias detectadas
Entre los compuestos identificados se encontraron disruptores endocrinos, como ftalatos y parabenos, además de fragancias, contaminantes relacionados con siliconas y hidroxitolueno butilado (BHT).
Algunas de estas sustancias han sido estudiadas previamente por su posible relación con problemas como infertilidad, aborto espontáneo, cáncer de mama, obesidad, diabetes y alergias. Otras están clasificadas como posibles carcinógenos, sustancias con potencial de afectar la reproducción o el desarrollo, o sensibilizantes de la piel. Los investigadores enfatizan que la presencia de una sustancia química en un producto no significa automáticamente que su uso provoque una enfermedad. El riesgo depende, entre otros factores, de la sustancia, la concentración, la vía y duración de la exposición.
Uno de los hallazgos que más llamó la atención fue que más de una cuarta parte de los productos contenía sustancias químicas que contradecían las afirmaciones realizadas en sus etiquetas o en los sitios web de las empresas.
El análisis encontró, por ejemplo, sustancias sintéticas en productos promocionados como “100 % naturales”, así como fragancias, ftalatos, parabenos, siliconas u oxibenzona en productos que afirmaban estar libres de estos compuestos. También se identificaron alérgenos o sensibilizantes conocidos en algunos productos comercializados como “hipoalergénicos”.
Estos resultados aparecieron independientemente de la categoría del producto, su precio, el tamaño de la empresa o las afirmaciones utilizadas para promocionarlo. Los productos comercializados como “naturales”, “orgánicos” o “no tóxicos” tampoco estuvieron exentos de sustancias no declaradas.
¿Cómo pueden aparecer sustancias que no figuran en la etiqueta?
Los autores señalan que los hallazgos no necesariamente indican una adición intencional por parte de los fabricantes.
Las sustancias no declaradas pueden incorporarse a los productos durante diferentes etapas de la cadena de producción, incluyendo las materias primas, los equipos de procesamiento, las reacciones químicas, el almacenamiento y el envasado.
Asimismo, un cambio de proveedor puede modificar la composición química de un producto sin que esa variación necesariamente se refleje en su etiqueta. Para realizar el análisis, el equipo utilizó una metodología conocida como análisis no dirigido, una técnica de laboratorio que permite detectar miles de sustancias químicas sin partir de una lista predeterminada de compuestos que se buscan específicamente.
En total, los investigadores detectaron 3.141 señales químicas e identificaron 303 compuestos con distintos niveles de confianza: confirmados, probables o tentativos. Según los autores, este tipo de análisis podría complementar los sistemas actuales de control de calidad, que dependen en gran medida de las listas de ingredientes declaradas por los fabricantes.
Los investigadores piden reforzar la vigilancia
El estudio plantea que los programas de certificación y clasificación de seguridad pueden pasar por alto contaminantes, impurezas, productos de degradación o sustancias introducidas durante la fabricación y el envasado cuando se basan principalmente en los ingredientes declarados.
Por ello, los investigadores proponen incorporar de manera habitual el análisis no dirigido de productos terminados y envasados, junto con controles existentes como las pruebas de estabilidad, microbiológicas y de conservantes.
En Estados Unidos, la Ley de Modernización de la Regulación de Cosméticos de 2022 amplió la autoridad de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) sobre los cosméticos. Sin embargo, los autores señalan que las pruebas rutinarias para identificar contaminantes químicos no declarados en productos terminados todavía no son obligatorias de manera general. “La gente no debería necesitar un laboratorio de química para saber qué lleva a sus hogares o qué se aplica en la piel”. Jenna Hua, PhD, MPH.
Para los investigadores, el próximo paso en la seguridad de los productos debería centrarse no solo en qué aparece en la etiqueta, sino también en qué contiene realmente el producto terminado.









