¿Pubertad y menopausia? Dos etapas distintas, un mismo espejo hormonal

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Dra. Sheila Pérez-Colón – Endocrinóloga Pediátrica.

La pubertad y la menopausia suelen verse como etapas opuestas de la vida, pero desde el punto de vista hormonal comparten más similitudes de las que imaginamos. Así lo explicó la Dra. Sheila Pérez-Colón, endocrinóloga pediátrica, donde abordó de manera clara y empática cómo estos procesos pueden reflejarse entre madres e hijos, generando tensiones familiares que, lejos de ser fallas, forman parte de cambios biológicos normales.

Cuándo comienza realmente la pubertad

Uno de los principales mensajes de la especialista fue desmontar creencias comunes sobre el inicio de la pubertad. “La pubertad no comienza con el olor axilar ni con el vello”, aclaró. En las niñas, el primer signo clínico es el desarrollo del tejido mamario, conocido como breast development, mientras que en los varones el primer cambio es el aumento del tamaño de los testículos, un proceso tan sutil que generalmente solo puede ser detectado por un profesional de la salud.

Por esta razón, la Dra. Pérez-Colón enfatizó la importancia de los controles médicos periódicos y del seguimiento de los estadios de Tanner, que van del uno al cinco. “Para poder identificar un desarrollo temprano, necesitamos puntos de comparación. Por eso es clave que los padres pregunten activamente en las visitas al pediatra en qué estadio puberal se encuentra su hijo o hija”, señaló.

La endocrinóloga subrayó la importancia del lenguaje al hablar de estos temas con niños y adolescentes. Recomienda utilizar los términos correctos y científicos, incluso si en casa se usan apodos o diminutivos. “Si no lo escuchan en casa, lo escucharán afuera sin entender qué significa. Es mejor explicarles cómo es realmente su cuerpo”, explicó.

Cambios hormonales y ciclo menstrual

Durante su intervención, la Dra. Pérez-Colón explicó de forma general el funcionamiento del ciclo menstrual, destacando sus dos fases principales: la fase folicular, caracterizada por el aumento del estrógeno y la ovulación, y la fase lútea, donde predomina la progesterona. También recordó que, al hablar del periodo menstrual, siempre se debe contar desde el primer día del sangrado, un dato clave tanto para la evaluación clínica como para la educación en salud.

Uno de los puntos más destacados fue la comparación entre la pubertad y la perimenopausia. Según explicó la especialista, ambas etapas comparten fluctuaciones hormonales intensas, especialmente del estrógeno, lo que se traduce en cambios emocionales, físicos y conductuales.

“Así como en la pubertad hay inseguridad, cambios en el cuerpo, acné, llanto o aislamiento, en la perimenopausia ocurre algo muy similar”, explicó. Estas fluctuaciones hormonales erráticas pueden provocar cambios bruscos de ánimo, tristeza inesperada o irritabilidad, síntomas que muchas veces no se comprenden ni se verbalizan.

La Dra. Pérez-Colón alertó sobre una realidad cada vez más frecuente: madres que entran en la perimenopausia mientras sus hijos comienzan la pubertad. “Una mujer puede estar en perimenopausia desde los 35 o 38 años, mientras su hijo de 9 o 10 años entra en la pubertad. Eso puede sentirse como un caos en el hogar”, afirmó.

En estos casos, los conflictos familiares suelen intensificarse. “Las familias dicen: ‘¿Qué pasó con mi hija? ¿Qué pasó con mi hijo?’ y los hijos dicen: ‘¿Qué le pasó a mi mamá?’. No es que alguien haya cambiado, es que ambos están atravesando procesos biológicos difíciles”, explicó.

Comunicación, empatía y normalización

Ante este escenario, la recomendación principal de la especialista es clara: hablarlo. “Tenemos que normalizar estos procesos, explicar qué está pasando, decir: ‘yo estoy pasando por esto, por eso a veces me siento así’”, señaló.

La comunicación abierta con hijos, parejas y familiares ayuda a reducir la culpa, la incomprensión y los conflictos prolongados. “Cuando hay comunicación, la relación mejora mucho”, aseguró.

También aconsejó tomarse pausas cuando las emociones se intensifican, practicar ejercicio, yoga o meditación, y evitar frases invalidantes como “eso es hormonal”, que suelen generar más tensión que alivio.

Finalmente, la Dra. Pérez-Colón recordó que tanto la pubertad como la menopausia no son eventos de un solo día, sino procesos que pueden extenderse por años. “Pueden ser hasta 10 años de síntomas. Es una parte importante de nuestra vida y debemos reconocerla, honrarla y buscar ayuda”, concluyó.

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