Un metaanálisis publicado en Biological Psychiatry reavivó el debate sobre el papel del cannabis en la salud mental: las personas que consumen esta sustancia desarrollan psicosis, en promedio, 2.5 años antes que quienes no la consumen.
Qué encontró el mayor metaanálisis sobre cannabis y edad de inicio de la psicosis
El estudio, liderado por Carly Stevens, de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Sídney, Australia), y publicado el 18 de agosto en Biological Psychiatry, reunió 181 muestras provenientes de 149 estudios de cohorte y de casos y controles, publicados hasta abril de 2025. En conjunto, la investigación incluyó a 18,272 personas consumidoras de cannabis y 52,801 no consumidoras, en las que se analizó la asociación entre el consumo de cannabis y la edad de inicio de la psicosis.
En el análisis conjunto, quienes consumían cannabis presentaron el inicio de la psicosis 2.5 años antes, en promedio, que los no consumidores (diferencia de medias estandarizada [DME], −0.365; P < .001). Los autores también hicieron un análisis por subgrupos, estratificando los datos según sexo, edad promedio de inicio de la muestra, patrón de consumo (intenso o continuo frente a leve o discontinuo) y nivel de ingresos del país de origen del estudio.
Por qué el efecto varía según la edad: lo que revela el análisis por subgrupos
Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es que el efecto del cannabis sobre la edad de inicio de la psicosis no es uniforme a lo largo de la vida. En el grupo de inicio adolescente (menores de 20 años) no se encontraron diferencias significativas entre consumidores y no consumidores. Sin embargo, en los grupos de mayor edad el efecto fue creciente:
- 20 a menos de 25 años: inicio 1.6 años más temprano en consumidores de cannabis (P < .001).
- 25 a menos de 30 años: inicio 4.43 años más temprano (P < .001).
- 30 años o más: inicio 6.3 años más temprano (P < .001).
Los investigadores encontraron que, a mayor edad promedio de inicio en la muestra, mayor era la magnitud del efecto negativo, es decir, más temprano era el inicio de la psicosis en los consumidores de cannabis en comparación con los no consumidores (P < .0001). Además, una mayor proporción de hombres en el grupo de consumidores, respecto al grupo de no consumidores, se asoció con un efecto más marcado (P = .0015).
Cómo el cannabis podría adelantar la psicosis: el mecanismo detrás del vínculo
El estudio de Stevens y su equipo es observacional y, como tal, no puede establecer causalidad. Sin embargo, la neurociencia ofrece varias hipótesis que podrían explicar por qué el consumo de cannabis se asocia con una aparición más temprana de la psicosis. El componente psicoactivo del cannabis, el tetrahidrocannabinol (THC), se une a los receptores cannabinoides CB1, ampliamente distribuidos en regiones cerebrales implicadas en la memoria, el aprendizaje y la regulación emocional, como la corteza prefrontal, el hipocampo y la amígdala.
Uno de los mecanismos más estudiados es la desinhibición de la vía dopaminérgica mesolímbica: al activar los receptores CB1 presentes en neuronas GABAérgicas del área tegmental ventral, el THC reduce la liberación de GABA y aumenta la actividad de las neuronas de dopamina, lo que se traduce en una mayor liberación de este neurotransmisor. La hiperactividad dopaminérgica es, desde hace décadas, uno de los pilares de las teorías biológicas de la psicosis.
A esto se suma la vulnerabilidad genética individual. Variantes en genes como AKT1 —una pieza clave de la cascada de señalización de la dopamina— y COMT se han asociado con una mayor sensibilidad a los efectos psicotomiméticos agudos del THC, lo que podría explicar por qué solo una parte de quienes consumen cannabis terminan desarrollando un cuadro psicótico. En conjunto, estos mecanismos sustentan el llamado modelo de vulnerabilidad-estrés, según el cual el cannabis actuaría como un desencadenante ambiental en personas con una predisposición biológica previa, más que como una causa única e independiente.
Lo que dicen los investigadores sobre las implicaciones en salud pública
Los autores del estudio fueron cautelosos al interpretar sus propios hallazgos, dado el diseño observacional de los estudios incluidos. No obstante, plantearon una advertencia: si el cannabis contribuye de forma causal a un inicio más temprano de la psicosis, sobre todo si el efecto se extiende más allá de la adolescencia, el impacto en la salud mental de la población ameritaría advertencias de salud pública claras y equilibradas sobre los posibles riesgos psiquiátricos, incluida la psicosis.
Limitaciones del estudio y lo que todavía no se sabe
El propio equipo de investigación reconoció limitaciones importantes. Existió una heterogeneidad residual entre los estudios incluidos, y el número de investigaciones disponibles para los análisis por subgrupos —particularmente los que cruzan patrón de exposición al cannabis y sexo— fue limitado, lo que reduce la solidez de esas conclusiones específicas.
Como en toda investigación de tipo observacional, no es posible descartar por completo la llamada causalidad inversa: es decir, que las personas en fases muy tempranas y todavía no diagnosticadas de un cuadro psicótico usen cannabis como una forma de automedicación frente a síntomas incipientes, en lugar de que el cannabis sea el que dispare la enfermedad. Con todo, la magnitud y consistencia del hallazgo —especialmente en adultos mayores de 25 años— lo convierte en un dato relevante para clínicos, familias y decisores de política pública.
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