La hidratación describe la cantidad de agua presente en la capa más externa de la piel, mientras que la humectación se consigue mediante sustancias capaces de atraer y retener esa agua. Sin embargo, corregir la resequedad también requiere ingredientes que repongan lípidos, suavicen la superficie y reduzcan la evaporación.
Cómo funciona la barrera cutánea y por qué pierde agua
El estrato córneo es la capa más externa de la epidermis. Su estructura suele compararse con una pared en la que los corneocitos funcionan como ladrillos y las ceramidas, el colesterol y los ácidos grasos forman el cemento que los mantiene unidos. Dentro de estas células también se encuentra el factor natural de hidratación, un conjunto de moléculas que ayuda a conservar agua.
El agua se desplaza continuamente desde las capas internas de la piel hacia la superficie, donde finalmente se evapora. Este proceso se conoce como pérdida transepidérmica de agua o TEWL. Cuando la barrera se altera por limpiadores fuertes, exfoliación excesiva, duchas calientes, enfermedades dermatológicas o envejecimiento, puede aumentar la pérdida de agua y aparecer resequedad, sensibilidad, ardor y picazón.
Hidratar y humectar la piel: cuál es la diferencia científica
La hidratación cutánea es el resultado final, es decir, la cantidad de agua almacenada en el estrato córneo. Un humectante, en cambio, es un ingrediente que atrae y fija moléculas de agua. Entre los más utilizados se encuentran la glicerina, el ácido hialurónico, la urea, el ácido láctico y el ácido pirrolidón carboxílico o PCA.
Los emolientes, como el escualano, los triglicéridos, los aceites y algunas mantecas, rellenan irregularidades entre las células y suavizan la superficie. Los oclusivos, entre ellos el petrolato, la dimeticona, las ceras y el aceite mineral, forman una película que disminuye la evaporación. Las ceramidas, el colesterol y los ácidos grasos, por su parte, ayudan a reponer los lípidos de la barrera.
El factor natural de hidratación: el humectante propio de la piel
La piel produce su propio sistema para conservar agua, conocido como factor natural de hidratación o NMF. Está formado por aminoácidos, urea, lactato, PCA y otras moléculas pequeñas capaces de captar y retener agua.
Glicerina, ácido hialurónico y ceramidas: qué dice la evidencia
La glicerina es uno de los humectantes más estudiados. En un ensayo aleatorizado y doble ciego, Michael Breternitz, Doreen Kowatzki, Michael Langenauer, Peter Elsner y Joachim W. Fluhr evaluaron durante cuatro semanas a 24 pacientes con dermatitis atópica. Una preparación con 20 % de glicerol mejoró la hidratación del estrato córneo y algunos indicadores de la función de barrera frente a una crema sin glicerol.
El ácido hialurónico también atrae agua, pero su efecto depende de su peso molecular, concentración y formulación. Su presencia en la etiqueta no garantiza que una crema sea superior a otra.
Las ceramidas, el colesterol y los ácidos grasos forman parte del sistema lipídico que limita la salida de agua. Los humectantes y los lípidos no se sustituyen entre sí: los primeros aumentan el agua disponible y los segundos ayudan a conservarla. La urea también puede ser útil, ya que actúa como humectante en concentraciones bajas y ayuda a desprender escamas en concentraciones más elevadas, aunque puede causar ardor sobre piel agrietada o inflamada.
Por qué la piel se vuelve más seca con la edad
El envejecimiento modifica las proteínas, los lípidos, el pH y la capacidad de reparación de la epidermis. Una revisión de Zhen Wang et al, encontró una reducción superior al 30 % del contenido total de lípidos en el estrato córneo envejecido frente al de personas jóvenes.
Los investigadores también describieron disminuciones de filagrina, glicerol, sebo, ácido hialurónico y aquaporina 3, una proteína relacionada con el transporte de agua. Como consecuencia, la piel puede retener menos humedad y tardar más en recuperar su barrera después de una agresión, como una ducha caliente, un limpiador fuerte o la exfoliación. Esto favorece la xerosis, la picazón y la irritación.
Cómo identificar una piel deshidratada o con la barrera alterada
La resequedad excesiva recibe el nombre médico de xerosis cutánea. “Piel deshidratada” es una expresión frecuente en cosmética, pero no siempre representa un diagnóstico independiente.
La tirantez después del lavado, la textura áspera, la descamación, la opacidad, la picazón, el ardor y las líneas superficiales más visibles pueden indicar bajo contenido de agua o alteración de la barrera. Cuando el problema avanza pueden aparecer enrojecimiento, sensibilidad, fisuras y sangrado.
La producción de grasa y la hidratación no son equivalentes. Una persona puede presentar brillo en la zona central del rostro y, simultáneamente, descamación o sensibilidad en otras áreas.
Cuándo la resequedad o xerosis puede ser una señal médica
La xerosis persistente no siempre se explica por el clima o una rutina inadecuada. También puede relacionarse con dermatitis atópica, psoriasis, diabetes, alteraciones tiroideas, enfermedad renal y algunos medicamentos.
Es recomendable consultar con un dermatólogo cuando la resequedad aparece repentinamente, afecta gran parte del cuerpo, produce picazón intensa, dolor, grietas profundas, sangrado, secreción o lesiones cubiertas por costras. También debe evaluarse cuando cualquier crema causa ardor persistente o los síntomas no mejoran después de modificar la rutina.
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