Más allá del laboratorio: una historia de resiliencia, propósito y liderazgo

columna de opiniÓn web

Autora: Jessica González Quijano, empresaria y sobreviviente de linfoma.

Hay historias de éxito que comienzan con oportunidades. La de Jessica González Quijano comenzó aprendiendo a levantarse.

Como la mayor de cuatro hermanas, Jessica conoció desde niña el significado del sacrificio. Creció observando a una madre que, aun enfrentando grandes dificultades, nunca dejó de luchar por sacar adelante a sus hijas. De ella aprendió una lección que años después se convertiría en parte esencial de su liderazgo: la resiliencia no nace cuando todo marcha bien, sino cuando decidimos levantarnos después de caer.

Desde joven entendió también el valor del trabajo y la disciplina. Mientras cursaba la escuela superior comenzó a trabajar y ahorrar, sembrando sin saberlo la mentalidad empresarial que más adelante transformaría su vida.

Años después, junto a su esposo, decidió apostar por un sueño: establecer un laboratorio clínico que ofreciera servicios de calidad y un trato humano a su comunidad. Jessica tenía $15,000 ahorrados. Era su seguridad, pero decidió invertirlo todo.

Así comenzó una historia empresarial construida con sacrificio, fe y determinación.

El camino, sin embargo, estaría lejos de ser sencillo. El huracán María puso en riesgo aquello que tanto esfuerzo les había costado construir. Cuando apenas comenzaban a recuperarse, Jessica enfrentó una batalla mucho más personal: en 2018 recibió un diagnóstico de cáncer.

Por primera vez, quien había dedicado su vida a ofrecer respuestas a pacientes se encontraba del otro lado, esperando las suyas. La quimioterapia, la radiación y la pérdida de su cabello transformaron no solo su imagen, sino también su manera de comprender la vida y la salud.

La experiencia le enseñó que detrás de cada resultado de laboratorio existe una persona con miedo, esperanza y una historia. Comprendió que sanar también significa escuchar, acompañar y hacer sentir cuidado a quien atraviesa momentos de incertidumbre.

Después llegarían nuevos desafíos, entre ellos la pandemia del COVID-19. Una vez más, eligió continuar.

Hoy, aquella primera apuesta se ha convertido en una organización en expansión, con presencia en múltiples comunidades de Puerto Rico, además de inversiones y otros proyectos empresariales. Pero Jessica asegura que su mayor logro no puede medirse únicamente en empresas, propiedades o números.

Su verdadera transformación ocurrió en el camino.

La niña que observó luchar a su madre aprendió resiliencia. La joven que trabajó por sus sueños aprendió disciplina. La empresaria que arriesgó sus ahorros aprendió valentía. La sobreviviente de cáncer aprendió gratitud. Y la mujer que atravesó pérdidas, huracanes, enfermedad y grandes desafíos descubrió su propósito.

Porque, al final, Jessica González Quijano comprendió que el éxito más importante no está solamente en aquello que somos capaces de construir, sino en la persona en la que nos convertimos mientras lo construimos.

  • Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de PHLATAM, LLC.

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