Cuando la diabetes y el riñón se tratan juntos: un enfoque que gana terreno en Puerto Rico

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Dr. Luis Madera Marín, primer médico en la Isla con doble especialidad en endocrinología y nefrología. Foto: PHL.

Durante la convención de la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología, se presentó un enfoque clínico innovador para atender el creciente impacto de las enfermedades metabólicas y renales en Puerto Rico. El protagonista fue el doctor Luis Madera Marín, primer médico en la Isla con doble especialidad en endocrinología y nefrología, una combinación poco común incluso a nivel de Estados Unidos y Latinoamérica.

El doctor Madera Marín, quien decidió regresar a Puerto Rico tras completar su formación, destacó que su decisión estuvo impulsada no sólo por razones personales, sino por un fuerte compromiso con el país. “Es un orgullo. No hay muchos especialistas con ambas certificaciones. Soy la sexta persona con estas dos especialidades y se siente espectacular, porque me permite ofrecer un mejor servicio a mis pacientes”, expresó.

Un enfoque dual ante una crisis en aumento

Las enfermedades metabólicas como la diabetes, la obesidad y la hipertensión continúan en ascenso en Puerto Rico y mantienen una relación directa con el desarrollo de enfermedad renal crónica. Según explicó el especialista, esta interconexión fue reconocida formalmente en 2023 por la American Heart Association con la definición del síndrome cardiometabólico-renal.

“Este síndrome describe la relación fisiopatológica entre las enfermedades cardiovasculares, renales y los trastornos metabólicos como la diabetes, la obesidad y el colesterol elevado”, explicó Madera Marín. Añadió que el proceso inicia desde etapas tempranas de sobrepeso y obesidad, cuando la grasa visceral comienza a depositarse no solo en el hígado, sino también en órganos como el riñón y los vasos sanguíneos.

“Lo que muchas personas desconocen es que esa grasa también se deposita en el riñón, lo que llamamos ‘fat kidney disease’, y ahí comienzan las complicaciones”, indicó.

Diagnóstico tardío y desinformación

Uno de los principales retos identificados es la falta de detección temprana. El especialista advirtió que muchos pacientes pueden vivir entre cinco y diez años en estadios de prediabetes sin saberlo, hasta que ya presentan complicaciones significativas.

“Esto ha aumentado de manera sustancial porque no se ha identificado el problema a tiempo. No exigimos cambios tempranos en estilo de vida o los pacientes no tienen acceso a los recursos necesarios”, sostuvo.

A esto se suma la desinformación, especialmente a través de redes sociales. “El problema mayor es la desinformación: el ‘Dr. Google’, el ‘ChatGPT’. Es lamentable cuando los pacientes llegan muy tarde”, señaló.

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