De la resistencia a la insulina al síndrome CKM, la obesidad como un riesgo que va más allá del peso

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Dr. José García Mateo, endocrinólogo. Foto original PHL.

La obesidad es una enfermedad crónica que involucra mecanismos hormonales y puede aumentar el riesgo de desarrollar complicaciones metabólicas, cardiovasculares, renales y hepáticas. Por ello, su manejo requiere mucho más que buscar una reducción de peso y debe considerar las características particulares de cada paciente.

Así lo explicó el Dr. José García Mateo, endocrinólogo, quien destacó la necesidad de reconocer la obesidad como una enfermedad con una fisiopatología neurohormonal, en la que intervienen las hormonas relacionadas con el hambre y la saciedad. “Tenemos unas hormonas que se encargan del hambre, tenemos unas hormonas que se encargan de la saciedad y hay un desorden”.

Obesidad, una enfermedad crónica con múltiples consecuencias

De acuerdo con el Dr. García Mateo, uno de los principales retos continúa siendo que la obesidad sea reconocida como una enfermedad crónica, tanto por los sistemas de salud como por las aseguradoras.

El especialista enfatizó que no se trata solamente del aumento de peso o de una cuestión estética. La condición puede estar acompañada de complicaciones metabólicas, mecánicas, cardiovasculares, renales y hepáticas, algunas de las cuales pueden afectar considerablemente la calidad de vida.

Por esta razón, el tratamiento puede incluir cambios en el estilo de vida, medicamentos y cirugía, de acuerdo con las necesidades de cada persona. Para el endocrinólogo, este abordaje debe realizarse de manera multidisciplinaria.

El concepto tradicional de síndrome metabólico ha evolucionado hacia una visión más amplia que incorpora la interacción entre las enfermedades cardiovasculares, metabólicas y renales. El Dr. García Mateo explicó que para evaluar el riesgo no debe observarse únicamente el índice de masa corporal (IMC). La circunferencia abdominal también constituye un elemento importante, junto con factores como la presión arterial elevada, alteraciones de la glucosa y diabetes.

“Ahora, hoy por hoy, en vez de decirle síndrome metabólico solamente se le llama CKM síndrome”, señaló el endocrinólogo, en referencia al síndrome cardiometabólico-renal, que busca incorporar las complicaciones cardiovasculares, metabólicas y renales asociadas.

El especialista también destacó la importancia de la enfermedad hepática asociada al metabolismo, particularmente por la frecuencia del hígado graso entre las personas con alteraciones metabólicas.

Resistencia a la insulina

Dentro de este panorama, la resistencia a la insulina representa otro elemento fundamental.

Según explicó el Dr. García Mateo, esta alteración puede estar presente durante años antes de que una persona desarrolle prediabetes o diabetes tipo 2. Ocurre cuando tejidos como el músculo, el tejido adiposo y el hígado dejan de responder adecuadamente a la acción de la insulina. El endocrinólogo utilizó una comparación sencilla para explicar el proceso: la insulina funciona como una llave que permite que la glucosa entre a las células y pueda utilizarse como fuente de energía. Cuando esa llave deja de funcionar correctamente, aparece la resistencia a la insulina.

Además, la relación entre obesidad y resistencia a la insulina puede convertirse en un círculo vicioso. La obesidad favorece la resistencia a la insulina y, como mecanismo compensatorio, el organismo puede aumentar la producción de esta hormona, que también tiene efectos relacionados con el almacenamiento de energía y el peso.

Para el especialista, identificar estas alteraciones en etapas tempranas abre una oportunidad para intervenir antes de que aparezcan complicaciones mayores. Entre las estrategias se encuentran el aumento de la actividad física y una alimentación supervisada. Como referencia, el Dr. García Mateo mencionó realizar alrededor de 30 minutos de actividad física cinco días a la semana, para alcanzar unos 150 minutos semanales.

Sin embargo, el endocrinólogo recalcó que las recomendaciones deben ser realistas y adaptarse a cada persona.

La nutrición también debe considerar la cultura del paciente, sus preferencias y sus posibilidades. De lo contrario, una dieta demasiado alejada de sus hábitos puede resultar difícil de mantener a largo plazo. “Tienes que irte con la cultura del paciente y poder ajustar esa nutrición a una disminución de esas calorías, pero utilizando lo que le guste al paciente”, sostuvo el Dr. García Mateo.

Nuevas terapias y evidencia más allá del control de la glucosa

El tratamiento farmacológico de las enfermedades metabólicas también ha evolucionado. El Dr. García Mateo señaló que algunas moléculas que inicialmente fueron estudiadas para el control de la glucosa posteriormente demostraron beneficios relacionados con el peso y diferentes complicaciones asociadas a la obesidad.

Entre los beneficios estudiados se encuentran efectos relacionados con la salud cardiovascular, renal y hepática, además de otros problemas asociados a la obesidad. El especialista destacó que ensayos clínicos han permitido acumular evidencia sobre estos efectos. De esta manera, algunas terapias actuales han pasado de ser consideradas únicamente medicamentos para reducir la glucosa a herramientas con potencial para modificar el riesgo y la evolución de determinadas enfermedades metabólicas.

A pesar de los avances, el Dr. García Mateo insistió en que no existe una terapia perfecta para todos los pacientes. La decisión debe tomarse mediante una conversación entre el profesional de salud y el paciente, considerando factores como las condiciones médicas, las preferencias, la adherencia, el costo y las posibles complicaciones asociadas a la obesidad. “No todo tratamiento es perfecto para cada paciente”, afirmó el endocrinólogo.

El especialista también hizo énfasis en la necesidad de utilizar tratamientos aprobados y respaldados por evidencia científica, y evitar alternativas cuya composición o dosis no estén claramente establecidas.

Un abordaje que no puede depender de un solo especialista

El manejo de la obesidad requiere integrar diferentes áreas de la salud. El endocrinólogo, nutricionista, especialista en ejercicio y, cuando esté indicado, el equipo quirúrgico, entre otros profesionales, pueden contribuir a construir una estrategia adaptada al paciente.

Para el Dr. García Mateo, esta coordinación también debe ir acompañada de educación al paciente, especialmente en un momento en que las redes sociales se han convertido en una fuente constante de información sobre medicamentos, dietas y tratamientos.“Esto hay que educar al paciente porque antes no había tanta información cayendo, ahora viene de todos lados”, puntualizó el especialista.

El mensaje central, según el endocrinólogo, es que la obesidad debe abordarse como una enfermedad compleja y crónica, donde el objetivo no sea únicamente reducir kilos, sino prevenir y tratar las complicaciones que pueden afectar al corazón, los riñones, el hígado y el metabolismo.

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