Los desabastecimientos de medicamentos oncológicos persisten y continúan afectando la atención

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Una encuesta de la National Comprehensive Cancer Network encontró que todos los centros participantes enfrentaban escasez de al menos un medicamento contra el cáncer.

Los desabastecimientos de medicamentos oncológicos continúan representando un reto para los sistemas de salud, particularmente por la disponibilidad limitada de algunos fármacos genéricos utilizados de manera habitual en diferentes esquemas de tratamiento.

Una encuesta anual realizada entre centros pertenecientes a la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) encontró que todos los centros que respondieron reportaron escasez de al menos un medicamento de quimioterapia genérico de uso frecuente. Entre los fármacos más afectados se encuentra la ifosfamida, considerada en situación crítica en casi todos los centros participantes.

De acuerdo con los resultados, siete de los 31 centros reportaron escasez de cinco o más medicamentos, mientras que más de la mitad señaló tener suministros limitados de al menos tres fármacos oncológicos de uso habitual.

La ifosfamida se mantiene entre los medicamentos más afectados

La ifosfamida ocupa un lugar central en las preocupaciones de los especialistas debido a que forma parte de protocolos utilizados para tratar diferentes tipos de cáncer, incluidos tumores de vejiga, ovario, testículo y útero, así como sarcomas de tejidos blandos, osteosarcoma y algunas leucemias y linfomas en adultos y población pediátrica.

La problemática, sin embargo, no se limita a este medicamento. El 71 % de los centros oncológicos encuestados informó escasez de carboplatino, mientras que el cisplatino, utilizado como alternativa en determinados escenarios clínicos, presentó problemas de disponibilidad en el 16 % de las instituciones.

Asimismo, más de la mitad de los centros participantes reportó escasez de Bacillus Calmette-Guérin (BCG), utilizado ampliamente en el tratamiento del cáncer de vejiga. No todos los medicamentos evaluados presentaron problemas de suministro. Ninguno de los centros informó bajas existencias de amifostina, hidrocortisona, metotrexato, topotecán, vinblastina o vincristina.

La situación tampoco parece haber experimentado una mejoría significativa en los últimos años. Al comparar los resultados con las encuestas realizadas desde 2023, únicamente el 4 % de los directores de farmacia consideró que el problema había mejorado, mientras que el resto no observó cambios. “Es triste verlo. Al revisar las encuestas a lo largo de los años y los diferentes medicamentos, hay un tema recurrente”, señaló la Dra. Renuka Iyer, directora médica de NCCN y especialista de Roswell Park Comprehensive Cancer Center, en declaraciones a MedPage Today.

La especialista agregó que los medicamentos afectados suelen ser los mismos y que, pese a los esfuerzos realizados durante años, todavía persisten dificultades para garantizar un suministro estable.

Los centros buscan anticiparse a las interrupciones

Ante este escenario, algunos centros oncológicos han desarrollado estrategias para reducir el impacto de los desabastecimientos. En Moffitt Cancer Center, por ejemplo, el personal de farmacia identificó medicamentos con antecedentes de vulnerabilidad en el suministro y estableció planes de gestión de inventario para mantener reservas superiores a las necesidades habituales.

“Mediante el seguimiento cercano de las tendencias nacionales de escasez, la previsión de la demanda y estrategias de compra y alianzas con proveedores, trabajamos para anticiparnos a posibles interrupciones del suministro”, explicó Irvin Alfonso, PharmD, director de farmacia hospitalaria.

Según Alfonso, estas medidas permitieron que el centro registrara únicamente un desabastecimiento crítico activo durante la encuesta, situándose entre las instituciones con menor carga de escasez reportada.

Aunque existen alternativas terapéuticas para distintos tipos de cáncer, recurrir a otro medicamento o protocolo no siempre constituye una solución sencilla. “Dependiendo del tipo de cáncer, existen opciones, pero a menudo el medicamento al que recurrimos o que intentamos utilizar es aquel que ha demostrado eficacia y probablemente cuenta con los mejores datos de eficacia y seguridad”, explicó Iyer.

La disponibilidad del tratamiento adquiere especial importancia cuando un paciente ya ha iniciado un régimen terapéutico. “Cuando se inicia a un paciente en un régimen particular, se desea mantenerlo en ese régimen”, señaló la especialista. Esto es especialmente relevante en pacientes con cáncer metastásico, en quienes el tratamiento puede mantenerse durante períodos prolongados mientras exista respuesta y tolerancia. La duración necesaria, sin embargo, puede ser difícil de anticipar.

Los efectos del desabastecimiento no se limitan a la selección del medicamento. También pueden repercutir en la planificación y programación del tratamiento.

De los 29 centros que respondieron a esta parte de la encuesta, cinco informaron retrasos relacionados con la falta de medicamentos. En algunos casos, el cambio de fármaco o de protocolo obligó a gestionar nuevamente autorizaciones previas, obtener un nuevo consentimiento informado o reprogramar la administración del tratamiento en las unidades de infusión. “Todo esto genera una presión sobre el sistema en su conjunto”, afirmó Iyer.

Para los equipos de oncología, esto significa que una interrupción en la cadena de suministro puede terminar involucrando no solo a farmacia, sino también a oncólogos, personal administrativo, aseguradoras, unidades de infusión y, principalmente, al paciente.

Una problemática relacionada con la producción y la cadena de suministro

Los medicamentos más vulnerables comparten algunas características. Se trata, en muchos casos, de fármacos intravenosos genéricos que requieren producción en condiciones estériles, tienen márgenes de rentabilidad reducidos y suelen fabricarse fuera de Estados Unidos. “Hay entre 200 y 300 de estos medicamentos, pero algunos, como el carboplatino, se utilizan en muchos tipos de cáncer”, explicó Iyer.

La producción internacional también puede aumentar la exposición a interrupciones relacionadas con problemas de la cadena de suministro, fenómenos climáticos o factores geopolíticos. Ante la persistencia del problema, NCCN se unió a más de una docena de organizaciones oncológicas en la End Cancer Drug Shortages Coalition, que estableció tres prioridades inmediatas para enfrentar los desabastecimientos.

Entre ellas se encuentran aumentar la transparencia a lo largo de la cadena de suministro de medicamentos, fortalecer los incentivos para que los fabricantes inviertan en sistemas de producción de mayor calidad y con capacidad de respaldo, y contribuir a la estabilidad del mercado de medicamentos genéricos. “Todavía tenemos un largo camino por recorrer. Necesitamos reunir a todas las partes interesadas y tener las conversaciones necesarias”, concluyó Iyer.

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