La heterogeneidad tumoral, la diversidad de células cancerosas dentro de un mismo tumor, representa uno de los mayores desafíos para la oncología de precisión. Un estudio publicado en Molecular Systems Biology evidencia que la tecnología de códigos de barras genéticos (DNA barcoding) puede capturar con alto nivel de detalle esta complejidad celular, aportando información clave para optimizar el diagnóstico y seguimiento del cáncer de mama.
Una “huella genética” para rastrear clones tumorales
Mediante el uso de lentivirus, los investigadores etiquetaron células cancerosas individuales con secuencias únicas de ADN que funcionan como códigos de barras. Esta estrategia permitió rastrear clones celulares específicos y comparar su presencia en tumores primarios, biopsias sólidas y biopsias líquidas.
El modelo se aplicó en seis xenoinjertos de cáncer de mama humano, permitiendo analizar con precisión qué tan representativa era cada técnica de muestreo frente a la heterogeneidad real del tumor.
Los hallazgos confirmaron que ambos métodos reflejan la composición tumoral, pero con diferencias relevantes.
Las biopsias sólidas lograron captar entre el 60 % y el 90 % de la masa tumoral primaria, incluyendo clones dominantes y minoritarios. No obstante, su representatividad estuvo influenciada por la localización de la muestra, ya que las punciones suelen dirigirse al centro del tumor.
Por su parte, las biopsias líquidas,basadas en ADN libre circulante, representaron principalmente clones dominantes detectables en sangre, lo que podría dejar por fuera subclones menos abundantes.
Hallazgos clave del estudio
Entre los resultados más relevantes se destacan:
- Mayor diversidad clonal en el centro tumoral que en la periferia
- Alta variabilidad en la liberación de ADN al torrente sanguíneo
- Influencia de la necrosis y la carga tumoral en el “shedding” de ADN
- Diferencias según el modelo preclínico analizado
Estos factores pueden impactar la interpretación clínica de las biopsias cuando se utilizan de forma aislada.
Implicaciones para el diagnóstico de precisión
Actualmente, el diagnóstico y pronóstico del cáncer de mama se sustentan en biopsias de tejido que permiten definir subtipo, grado tumoral y marcadores de agresividad. Sin embargo, las biopsias líquidas han ganado terreno como herramientas no invasivas para monitorear progresión y respuesta terapéutica.
Los resultados del estudio sugieren que combinar muestras de tejido y sangre ofrecería una evaluación más completa de la heterogeneidad intratumoral, fortaleciendo la toma de decisiones clínicas y la selección de terapias.
Aunque se requieren más investigaciones para comprender la dinámica de los clones tumorales frente al tiempo y a tratamientos específicos, los autores destacan el potencial de integrar el barcoding genético con análisis multi-ómicos.
Este enfoque podría acelerar el desarrollo de biomarcadores, herramientas diagnósticas más sensibles y estrategias terapéuticas verdaderamente personalizadas, consolidando el avance de la oncología de precisión.
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