Alfabetización en salud: el costo invisible de no comunicar bien

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Autora: Dra. Beatriz Q. Vallejo, EdD, MPR, MPHE, CHES©

En la práctica clínica y en los escenarios de salud pública se habla de términos como adherencia, resultados y atención de calidad. Sin embargo, hay un factor estructural que se subestima, pero que impacta todas las disciplinas de la salud: la alfabetización en salud. Este término no tiene nada que ver con cuánto sabe un paciente, sino con cómo el sistema de salud o el profesional comunicó, acompañó y facilitó la información para una toma de decisiones informadas.

Estudios en Estados Unidos estiman que la falta de alfabetización en salud le cuesta al sistema entre 230 y 250 mil millones de dólares anuales. ¿Por qué? Producto de hospitalizaciones evitables, uso inadecuado de medicamentos, baja adherencia a tratamientos y decisiones clínicas mal comprendidas a raíz de la falta de alfabetización en salud. Estas estimaciones se apoyan en análisis del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos y de la Academia Nacional de las Ciencias.

Estos estudios también han sido retomados por medios de comunicación de negocios como la revista Forbes, que subraya cómo la baja alfabetización en salud impacta directamente la productividad, los costos operacionales del sistema y los resultados clínicos. A esto se suman costos indirectos como el ausentismo laboral, la progresión de enfermedades crónicas y la pérdida de confianza en los sistemas de salud. Esta situación confirma que no estamos ante un problema educativo aislado, sino ante una falla estructural de comunicación en salud.

Para los profesionales de la salud —médicos, enfermeras, farmacéuticos, trabajadores sociales, educadores en salud, psicólogos y otros aliados— la alfabetización en salud no es un “extra”. Es una competencia clínica y ética. Las personas con alto nivel educativo pueden tener baja alfabetización en salud cuando enfrentan diagnósticos complejos, estrés emocional o información contradictoria, como ocurrió durante la pandemia de COVID-19.

Cuando no comunicamos en lenguaje claro:

  • Aumentan los errores en el uso de medicamentos.
  • Se reduce la adherencia terapéutica.
  • Se profundizan las inequidades en salud.
  • Se debilita la relación profesional-paciente.

Y ese paciente puede ser usted o yo.

La alfabetización en salud también está vinculada a la seguridad del paciente, la toma de decisiones compartidas y los resultados en salud poblacional. La Organización Mundial de la Salud insiste en integrar el lenguaje claro, la comunicación culturalmente pertinente y la verificación de comprensión como estándares de calidad.

¿Qué puede implementar desde la práctica profesional?

  1. Adoptar el lenguaje simple como estándar, no como excepción.
  2. Verificar la comprensión utilizando técnicas como el teach-back (técnica de comunicación en salud mediante la cual el profesional verifica la comprensión del paciente pidiéndole que explique, con sus propias palabras, la información o las instrucciones que acaba de recibir. No se utiliza para evaluar al paciente, sino para evaluar qué tan bien fue comunicada la información y ajustar el mensaje si es necesario… ¡hablaremos sobre esto pronto!).
  3. Diseñar materiales y conversaciones centradas en la persona, no en el diagnóstico.
  4. Reconocer la alfabetización en salud como un tema de liderazgo, seguridad y justicia social.
  5. Capacitarse continuamente, entendiendo que comunicar bien también salva vidas.

La alfabetización en salud no es responsabilidad exclusiva del paciente. Es una responsabilidad compartida del sistema y de cada profesional que forma parte de él.

Este es solo el comienzo. Porque cuando alfabetizamos, cuidamos mejor.

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