La urticaria crónica espontánea (UCE) es una enfermedad cuya comprensión está evolucionando a medida que se identifican nuevos mecanismos inmunológicos involucrados en su desarrollo. Aunque durante años la inmunoglobulina E (IgE) y la histamina han ocupado un lugar central en el estudio de la enfermedad, nuevas investigaciones apuntan a una participación más amplia de diferentes mediadores y vías inflamatorias.
Durante las discusiones sobre los avances en UCE presentadas en la reunión anual de la American Academy of Dermatology (AAD), el Dr. Gil Yosipovitch, de la University of Miami Miller School of Medicine, destacó que la enfermedad no responde a un único mecanismo biológico.
De acuerdo con el especialista, uno de los conceptos que ha cambiado es la comprensión del papel de los mastocitos. Estas células liberan histamina, un mediador fundamental relacionado con muchas de las manifestaciones de la urticaria, pero actualmente se reconoce que existen otros elementos involucrados.
Entre ellos se encuentran las proteasas, leucotrienos y citocinas, que participan en diferentes procesos capaces de activar las respuestas asociadas con la urticaria crónica. Esta visión más amplia de la enfermedad abre la posibilidad de desarrollar tratamientos que actúen sobre mecanismos específicos, particularmente en pacientes que no obtienen una respuesta adecuada con terapias dirigidas a la histamina o la IgE.
El nivel de IgE podría aportar información para orientar el tratamiento
El papel de la IgE también continúa siendo relevante. El Dr. Yosipovitch señaló que los pacientes con niveles bajos de IgE pueden presentar una respuesta menos favorable a omalizumab (Xolair), un medicamento que actúa específicamente sobre esta inmunoglobulina.
Este tipo de información podría contribuir a una selección más individualizada de las alternativas terapéuticas, al considerar las características biológicas de cada paciente en lugar de asumir que la UCE se comporta de la misma manera en todas las personas. La investigación también está evaluando medicamentos que actúan sobre otras vías implicadas en la enfermedad. Entre ellos se encuentra remibrutinib (Rhapsido), que está siendo estudiado frente a dupilumab (Dupixent), incluyendo aspectos como la rapidez con la que se obtiene una respuesta.
La comparación entre estas alternativas podría aportar nueva información sobre qué tratamientos pueden adaptarse mejor a diferentes perfiles de pacientes con UCE.
Una enfermedad que no es completamente homogénea
Para el especialista, uno de los puntos centrales de esta evolución en el conocimiento de la enfermedad es reconocer que existen diferentes presentaciones de la urticaria crónica espontánea. La identificación de estas diferencias podría impulsar un manejo cada vez más personalizado y dirigido a las vías biológicas predominantes en cada paciente, alejándose de un enfoque basado únicamente en el control de los síntomas.
Así, el estudio de nuevos mecanismos inmunológicos no solo amplía el conocimiento sobre la UCE, sino que también abre nuevas posibilidades para una medicina de precisión en dermatología.









