Fibrilación auricular puede avanzar sin síntomas y aumentar el riesgo de eventos cerebrovasculares

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Dr. Francisco Pérez Gil, cardiólogo electrofisiólogo y especialista en el manejo de ritmos cardíacos. Foto original de PHL.

La fibrilación auricular no siempre provoca manifestaciones evidentes, pero puede aumentar el riesgo de accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca y hospitalizaciones. 

El Dr. Francisco Pérez Gil, cardiólogo electrofisiólogo y especialista en el manejo de ritmos cardíacos, advirtió sobre la importancia de identificar oportunamente esta arritmia y evitar que progrese sin tratamiento. «Es bien importante que nuestros médicos sepan reconocer la fibrilación auricular, porque no solamente es un trastorno de ritmo cardíaco, sino que es una enfermedad que conlleva en sí unos riesgos innatos», explicó el especialista durante una entrevista con PHL.

Entre las manifestaciones clínicas más frecuentes se encuentran las palpitaciones, latidos irregulares, dolor o pesadez en el pecho, dificultad respiratoria, mareos y desmayos. Sin embargo, la ausencia de síntomas no descarta la enfermedad. El Dr. Pérez Gil destacó que “actualmente existen tecnologías capaces de identificar alteraciones del ritmo cardíaco, incluidos relojes inteligentes y dispositivos implantables”.

Estas herramientas pueden contribuir a la detección de posibles episodios de fibrilación auricular, aunque el diagnóstico clínico requiere confirmación mediante registros electrocardiográficos interpretados por profesionales de la salud.

¿Por qué aumenta el riesgo de un accidente cerebrovascular?

La fibrilación auricular altera la contracción efectiva de las aurículas, lo que favorece el estancamiento de la sangre y la formación de coágulos que pueden desplazarse hacia el cerebro. «La sangre se puede estancar, se puede formar un coágulo y entonces ese coágulo puede migrar al cerebro y dar un evento serio», explicó el electrofisiólogo.

Por ello, ante un diagnóstico inicial, una de las prioridades es evaluar el riesgo tromboembólico para determinar la necesidad de tratamiento anticoagulante, según las características clínicas de cada paciente.

El especialista enfatizó que reconocer tempranamente la enfermedad permite establecer estrategias de manejo dirigidas a prevenir complicaciones y mejorar el pronóstico cardiovascular.

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