El dispositivo WATCHMAN™, desarrollado por Boston Scientific, conmemora una década de presencia en Puerto Rico, donde más de 2,000 pacientes han tenido acceso a esta tecnología diseñada para reducir el riesgo de accidente cerebrovascular (ACV) asociado a la fibrilación auricular no valvular (FANV).
Esta condición, caracterizada por alteraciones en el ritmo cardíaco, favorece la formación de coágulos que pueden desplazarse hasta el cerebro y provocar un derrame cerebral. En Puerto Rico, se estima que afecta aproximadamente al 1.5 % de la población general y cerca del 10 % de las personas mayores de 70 años.
Aunque algunos pacientes presentan palpitaciones, fatiga, mareos o dificultad respiratoria, otros pueden permanecer asintomáticos, lo que destaca la importancia del diagnóstico y la evaluación cardiovascular oportuna. WATCHMAN™ ofrece una opción terapéutica para determinados pacientes que requieren protección frente al accidente cerebrovascular, pero presentan dificultades o riesgos asociados al uso prolongado de anticoagulantes.
“Deben saber que hay una alternativa de tratamiento con el dispositivo WATCHMAN™ para estos pacientes frágiles, para los pacientes que tienen riesgo o tuvieron sangrado previo”, explicó la Dra. María Ramos Cortés, cardióloga clínica, quien destacó su potencial para favorecer la calidad de vida.
Por su parte, el Dr. Eric Avilés, cardiólogo clínico, señaló que uno de los principales beneficios de esta tecnología es la posibilidad de reducir la exposición a los riesgos hemorrágicos asociados a la anticoagulación oral prolongada. “El beneficio del WATCHMAN™ en los pacientes de fibrilación atrial no valvular para mí está principalmente en la seguridad”, afirmó el especialista.
¿Cómo funciona WATCHMAN™ para prevenir un derrame cerebral?
El dispositivo actúa mediante el cierre de la orejuela auricular izquierda, una pequeña estructura cardíaca donde se originan la mayoría de los coágulos asociados a accidentes cerebrovasculares en pacientes con FANV.
Su implantación se realiza mediante un procedimiento mínimamente invasivo, en el que se introduce un catéter a través de un vaso sanguíneo de la pierna hasta llegar al corazón. Una vez colocado, el dispositivo bloquea la entrada de la orejuela y, progresivamente, el tejido cardíaco crece sobre su superficie, contribuyendo a impedir que los coágulos formados en esta estructura ingresen a la circulación sanguínea.
Según los datos clínicos compartidos por la iniciativa, WATCHMAN™ ha alcanzado una tasa de éxito de implantación del 99 % (395 de 400 procedimientos), mientras que en la serie correspondiente se reportó un 100 % de cierre efectivo de la orejuela auricular izquierda. A nivel internacional, más de 600,000 pacientes han recibido esta tecnología, respaldada por más de 20 años de evidencia clínica y experiencia de uso.
Durante su primera década en Puerto Rico, la terapia también ha evolucionado con nuevas generaciones del dispositivo, como WATCHMAN FLX y WATCHMAN FLX Pro, que forman parte de los avances disponibles para el manejo de pacientes seleccionados.
No obstante, los especialistas recuerdan que WATCHMAN™ no está indicado para todos los pacientes con fibrilación auricular, y que su implantación no supone la suspensión inmediata de los anticoagulantes. La selección del tratamiento y el seguimiento posterior deben realizarse bajo evaluación médica individualizada.
Con diez años de trayectoria en la isla, esta tecnología destaca la importancia de ampliar el conocimiento sobre las alternativas de prevención del accidente cerebrovascular, especialmente entre personas con fibrilación auricular y mayor riesgo de complicaciones hemorrágicas.









