Un estudio de AARP encontró que las personas que cuidan a familiares o amigos adultos en Estados Unidos gastan un promedio de 11.508 dólares al año de su propio bolsillo. Estos desembolsos representan el 31 % de los ingresos anuales del hogar y aumentan considerablemente entre quienes enfrentan menores recursos económicos o responsabilidades de cuidado más complejas.
La investigación, realizada entre junio y julio de 2026 con 2.538 cuidadores, examinó los gastos asociados con la atención de familiares y amigos adultos. Entre las principales categorías, los costos del hogar y la vivienda representaron el 42 % del gasto total, con un promedio anual de 4.797 dólares. Los gastos médicos ocuparon el segundo lugar, con 3.313 dólares, equivalentes al 29 %.
Dentro de los gastos domésticos, la alimentación y la nutrición concentraron el 27 %, mientras que el alquiler, las hipotecas y los impuestos sobre la propiedad representaron el 25 %. En el componente médico, los copagos, coseguros, primas y pagos directos a hospitales o profesionales de salud constituyeron el 37 % de estos desembolsos.
La presión económica fue especialmente elevada entre los hogares de menores ingresos. Los cuidadores con ingresos anuales inferiores a 40.000 dólares destinaron, en promedio, el 76 % de sus ingresos al cuidado. En contraste, quienes percibían entre 40.000 y 84.999 dólares utilizaron el 17 %, mientras que el porcentaje fue del 9 % en el grupo con ingresos de 85.000 a 149.999 dólares.
La complejidad de las necesidades de atención también influyó en los costos. Quienes cuidaban a personas con Alzheimer u otras formas de demencia gastaron un promedio de 15.846 dólares anuales, frente a 10.221 dólares entre quienes atendían a personas sin demencia. Asimismo, los cuidadores con responsabilidades de alta intensidad desembolsaron 15.084 dólares, frente a 8.343 dólares entre quienes brindaban cuidados de baja intensidad.
El impacto también se reflejó en la vida laboral y la seguridad financiera. Casi dos tercios de los cuidadores que trabajaban experimentaron al menos una consecuencia laboral relacionada con sus responsabilidades. Quienes solicitaron préstamos o recurrieron a ahorros para la jubilación registraron gastos y cargas económicas superiores: estos últimos desembolsaron un promedio de 17.907 dólares al año y destinaron el 49 % de los ingresos de su hogar al cuidado.
Ante estos resultados, AARP señala la necesidad de ampliar las medidas de apoyo económico, entre ellas créditos contributivos para cuidadores, acceso a servicios de atención domiciliaria y descanso temporal (respite care), licencias familiares remuneradas con protección laboral y alternativas para compensar a familiares elegibles que brindan cuidados. El informe destaca que el apoyo debe considerar tanto los gastos médicos como los costos cotidianos que asumen los hogares.
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