Un estudio publicado en la revista científica Addiction encontró que los niños expuestos al cannabis y al tabaco durante el embarazo presentaron puntuaciones más bajas en pruebas de razonamiento, memoria y atención, en comparación con aquellos que no estuvieron expuestos a estas sustancias.
La investigación, desarrollada por científicos de Canadá, analizó información de 8,706 niños de entre 9 y 11 años participantes del proyecto estadounidense Adolescent Brain Cognitive Development (ABCD), con el propósito de explorar cómo la exposición prenatal a ambas sustancias podría relacionarse con el desarrollo de las capacidades cognitivas durante la infancia.
¿Cómo influye la exposición prenatal en las capacidades cognitivas?
Los investigadores evaluaron dos componentes fundamentales del funcionamiento cerebral: la cognición fluida, relacionada con la capacidad para resolver problemas, mantener la atención, procesar información y utilizar la memoria; y la cognición cristalizada, que comprende conocimientos adquiridos, como el vocabulario y las habilidades de lectura.
De los participantes, 236 niños habían estado expuestos a cannabis y tabaco, 195 únicamente a cannabis, 803 solo a tabaco y 7,472 no habían estado expuestos a ninguna de estas sustancias. Los resultados mostraron que los menores con exposición combinada obtuvieron puntuaciones aproximadamente 2.1 puntos inferiores en cognición fluida frente a quienes estuvieron expuestos únicamente a cannabis y 1.4 puntos inferiores respecto a los niños sin exposición.
Sin embargo, no se identificaron diferencias estadísticamente significativas en la cognición cristalizada, lo que sugiere que la asociación observada podría concentrarse en determinadas funciones cognitivas. Uno de los aspectos que preocupa a los investigadores es que tanto el tetrahidrocannabinol (THC), principal componente psicoactivo del cannabis, como la nicotina pueden atravesar la placenta y alcanzar la circulación sanguínea fetal.
Estas sustancias interactúan con sistemas de receptores presentes desde las primeras etapas del desarrollo cerebral, lo que plantea interrogantes sobre sus posibles efectos combinados en los circuitos relacionados con el aprendizaje, la atención y la memoria.
No obstante, los científicos advierten que las diferencias identificadas fueron pequeñas y que el estudio no permite establecer una relación directa de causa y efecto.
¿Qué implicaciones tienen estos hallazgos para la salud maternoinfantil?
Aunque los resultados aportan nueva evidencia sobre los posibles riesgos de la exposición prenatal combinada, los autores destacan varias limitaciones, entre ellas el uso de información retrospectiva proporcionada por las madres o cuidadores y la ausencia de datos detallados sobre las cantidades consumidas.
Además, factores genéticos, familiares y socioeconómicos podrían haber influido en las diferencias observadas.
Por ello, los investigadores consideran necesario desarrollar estudios longitudinales que permitan comprender con mayor precisión cómo la exposición al cannabis y al tabaco durante la gestación se relaciona con el desarrollo cognitivo a largo plazo.
Los hallazgos refuerzan la importancia de la prevención del consumo de sustancias durante el embarazo, la orientación médica temprana y el acompañamiento de las mujeres gestantes para proteger la salud y el desarrollo infantil.









