Después de sacar a un niño del agua, los primeros minutos son decisivos. La Dra. Jahzel M. González Pegán, emergencióloga pediátrica, explicó que “actuar de forma rápida y siguiendo las recomendaciones basadas en evidencia puede mejorar las probabilidades de supervivencia y reducir las complicaciones asociadas al ahogamiento”.
Primero proteger al rescatador
Antes de intentar cualquier rescate, la especialista enfatizó que es indispensable verificar que el área sea segura para evitar que el rescatador también resulte lesionado. «Antes que nada, buscamos ayuda para que llamen al 911, en lo que nosotros verificamos si el área es segura para el rescatador», indicó.
Si la persona no cuenta con entrenamiento o considera que ingresar al agua representa un riesgo, por lo que es importante utilizar un flotador u otro objeto que permita al niño sostenerse mientras llega ayuda especializada.

En el ahogamiento pediátrico primero se necesita oxígeno
Uno de los mensajes más importantes de la entrevista es que el paro cardiorrespiratorio tras un ahogamiento pediátrico suele originarse por la falta de oxígeno y no por un problema cardíaco primario.
Por esta razón, las maniobras iniciales difieren de otros escenarios de reanimación. «Por tanto, en vez de comenzar con compresiones primero, vamos a dar respiraciones o ventilaciones antes que nada», explicó la emergencióloga.
La especialista indicó que, si el niño no respira o está inconsciente, deben administrarse dos ventilaciones iniciales. Posteriormente, si hay un solo rescatador, se realizan 30 compresiones por cada dos ventilaciones; si participan dos rescatadores entrenados, la relación pasa a 15 compresiones por dos ventilaciones.
Además, la emergencióloga destacó que “diversos estudios han demostrado que iniciar la reanimación con ventilaciones en los casos de ahogamiento mejora las posibilidades de supervivencia”.
Aunque el niño parezca estar bien debe ser evaluado
La experta advirtió que «cada pacientes que se les dio respiraciones y compresiones tienen que ser llevados a una sala de emergencia para evaluarlos y determinar si necesitan más tratamiento u observación», señaló.
La evaluación médica permite detectar complicaciones respiratorias que pueden manifestarse después del incidente y brindar el tratamiento oportuno cuando sea necesario.
La especialista concluyó que “el rescate no termina cuando el niño vuelve a respirar”. Activar el sistema de emergencias desde el inicio, administrar las maniobras adecuadas y asegurar una valoración médica posterior forman parte de una misma cadena de supervivencia.









