Un nuevo estudio de simulación sugiere que incorporar una biopsia líquida anual a los exámenes de detección estándar podría disminuir de manera importante los diagnósticos de cáncer en etapas avanzadas, aunque el impacto sobre la detección temprana sería más modesto.
La investigación, publicada en Cancer, estimó que la realización anual de una prueba de detección temprana de múltiples cánceres (MCED, por sus siglas en inglés) durante 10 años podría reducir en un 45 % los diagnósticos de cáncer en estadio IV en 14 tipos de tumores entre adultos de 50 a 84 años en Estados Unidos.
Sin embargo, muchos de esos casos pasarían a diagnosticarse en etapa III, con un incremento proyectado del 34 %. Las etapas I y II aumentarían un 10 % y un 20 %, respectivamente.
“Las pruebas MCED de rutina podrían transformar la atención oncológica al reducir el número de pacientes diagnosticados en etapa avanzada”, afirmó Jagpreet Chhatwal, PhD, autor principal del estudio y director del Instituto de Evaluación de Tecnología del Hospital General de Massachusetts.
Promesa científica con varias incógnitas
A pesar del potencial, especialistas advierten que quedan interrogantes importantes. Carmen E. Guerra, MD, profesora de medicina del Centro Oncológico Abramson de la Universidad de Pensilvania, señaló las limitaciones inherentes a los modelos de simulación, en especial las suposiciones sobre la adherencia de los pacientes a los estudios rutinarios.
La reducción del 45 % en los diagnósticos de estadio IV asumió participación y adherencia del 100 % a lo largo de una década. Con tasas del 50 %, la reducción proyectada cayó a alrededor del 24 %. Aun así, Guerra recalcó que la pregunta crucial sigue sin respuesta: ¿salvarían vidas estas pruebas?
“Eso es algo que realmente no sabemos”, dijo a Medscape Medical News.
Pruebas MCED: disponibles, pero no aprobadas
Las pruebas MCED detectan señales biológicas en la sangre —como ADN tumoral o patrones de metilación— que sugieren la presencia de cáncer. Aunque ninguna ha sido aprobada por la FDA, algunas se comercializan como pruebas desarrolladas en laboratorio, entre ellas Galleri y Cancerguard. Esta última, con un costo de 689 dólares y lanzada en septiembre, fue la utilizada en el estudio.
El equipo de Chhatwal empleó un modelo para evaluar el impacto de añadir Cancerguard a los exámenes de detección habituales, utilizando datos de incidencia del programa SEER. Aunque la prueba puede detectar 50 tipos de cáncer, el análisis se centró en 14 tumores sólidos que representan cerca del 80 % de los casos en Estados Unidos.
El modelo proyectó una década de resultados en 5 millones de adultos de 50 a 84 años sin diagnóstico previo de cáncer.
Cánceres agresivos, los más impactados
Según el análisis, las pruebas MCED anuales reducirían los diagnósticos de estadio IV de 2108 por cada 100 000 habitantes a 1159 por cada 100 000. Los mayores descensos absolutos se observarían en cáncer de pulmón, colorrectal y páncreas, entre los más agresivos.
Los diagnósticos tempranos también aumentarían, aunque de manera más moderada:
- Estadio I: de 3068 a 3364 casos por 100 000
- Estadio II: de 2079 a 2491
- Estadio III: de 1414 a 1896
Para Chhatwal, las MCED podrían ser un “punto de inflexión” en la detección del cáncer. No obstante, reconoció las preocupaciones en torno a los falsos positivos: incluso una tasa baja podría generar muchos estudios de seguimiento.
Guerra coincidió en su potencial: “Sabemos que esta prueba puede identificar cánceres que antes no podíamos detectar”, dijo. “Eso supone un gran avance en la detección precoz”. Pero también advirtió que muchas personas seguirían recibiendo diagnósticos en etapas III o IV y que la detección temprana no siempre se traduce en una vida más larga, citando el ejemplo del cáncer de ovario.
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