Con millones de personas desplazándose entre ciudades y países para asistir al Mundial de Fútbol 2026, autoridades y expertos en salud pública han puesto en marcha una estrategia de vigilancia epidemiológica que busca identificar posibles amenazas infecciosas antes de que se conviertan en brotes.
Uno de los pilares de esta iniciativa es la vigilancia de aguas residuales, una herramienta que ganó protagonismo durante la pandemia de COVID-19 y que ahora podría convertirse en un modelo para futuros eventos masivos, incluidos los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
La estrategia es coordinada por el Health Security Operations Center (HSOC), un proyecto impulsado por la Universidad de Georgetown junto con más de 30 organizaciones colaboradoras. Su objetivo es monitorear posibles riesgos de salud pública durante toda la competencia y compartir informes diarios con autoridades sanitarias, hospitales y otros actores clave.
Para ello, el sistema combina diferentes fuentes de información, entre ellas la vigilancia clínica, datos de laboratorio, análisis genómicos y monitoreo de aguas residuales.
Según los expertos, esta última herramienta permite detectar la presencia de virus y otros patógenos en una comunidad incluso antes de que aumenten los casos reportados en hospitales o centros de salud.
¿Qué pueden detectar las aguas residuales?
Actualmente, redes de monitoreo como WastewaterSCAN, que cuenta con más de 140 puntos de vigilancia en Estados Unidos, analizan alrededor de 20 enfermedades infecciosas varias veces por semana.
Entre los microorganismos que pueden rastrearse se encuentran:
- COVID-19
- Virus respiratorio sincitial (VRS)
- Norovirus
- Rotavirus
- Sarampión
- Hepatitis A
La información obtenida permite identificar cambios inusuales en la circulación de estos agentes y preparar con anticipación a hospitales, clínicas y autoridades sanitarias ante posibles aumentos de casos.
Una herramienta clave para eventos multitudinarios
Los especialistas comparan esta tecnología con un radar meteorológico. Así como los sistemas climáticos permiten anticipar tormentas, la vigilancia de aguas residuales ayuda a detectar señales tempranas de amenazas infecciosas.
El proceso consiste en recolectar muestras, analizarlas en laboratorios y buscar material genético de virus, bacterias u otros patógenos. Dependiendo de la técnica utilizada, los resultados pueden obtenerse en aproximadamente 48 horas mediante pruebas PCR o en cerca de una semana mediante secuenciación metagenómica, capaz de identificar una gama mucho más amplia de microorganismos.
Esta capacidad resulta especialmente relevante durante eventos internacionales de gran escala, donde la llegada masiva de viajeros aumenta la posibilidad de introducir enfermedades provenientes de distintas regiones del mundo.
Un ensayo para futuras emergencias sanitarias
Además de proteger la salud de los asistentes al Mundial, los expertos consideran que esta experiencia servirá como una prueba para demostrar el potencial de la vigilancia ambiental como herramienta de salud pública.
Los organizadores esperan que las lecciones aprendidas permitan fortalecer la preparación para futuros eventos masivos y mejorar la capacidad de respuesta ante amenazas emergentes.
En un contexto de creciente movilidad global, la vigilancia de aguas residuales podría consolidarse como una de las estrategias más eficaces para anticipar brotes y reforzar la seguridad sanitaria de las poblaciones.
«La vigilancia de aguas residuales funciona como un radar epidemiológico que permite detectar amenazas infecciosas antes de que se reflejen plenamente en los sistemas de salud», destacan los investigadores involucrados en el proyecto.









