Con el regreso a clases, uno de los aspectos que las familias deben revisar antes de que los niños vuelvan al salón es su historial médico, especialmente cuando existe una alergia alimentaria previamente identificada.
Para la Dra. Nerian Ortiz Matos, presidenta de la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría, comunicar esta información a la escuela puede ser determinante para prevenir exposiciones y responder de manera adecuada ante una reacción. “De cara al regreso a clases es bien importante enfatizarle a todas nuestras familias lo necesario que es que la escuela conozca el historial médico del niño y muy particularmente si hay alguna alergia identificada”.
La información sobre la condición médica del estudiante no debe limitarse a que la familia la comunique verbalmente. Según la Dra. Ortiz Matos, debe quedar claramente establecida en el expediente del menor y ser conocida por el personal encargado de su cuidado. “Es importante que eso esté bien rotulado en el expediente de ese niño en la escuela con la enfermera escolar”.
La pediatra enfatizó que el objetivo es que tanto el personal escolar como el propio niño, de acuerdo con su edad y capacidad, conozcan qué alergia presenta y cuáles son las medidas que deben seguirse ante una posible exposición. “Esa información es súper necesaria”.
¿Cómo puede manifestarse una reacción alérgica?
Las alergias alimentarias pueden provocar reacciones de distinta intensidad. Entre los signos y síntomas que pueden aparecer se encuentran erupciones, hinchazón de los labios o la cara, vómitos y diarrea. En situaciones más graves pueden presentarse síntomas respiratorios y afectarse diferentes sistemas del organismo, lo que puede desencadenar una anafilaxia, una reacción alérgica severa que requiere atención inmediata.
Por ello, identificar previamente la alergia y contar con un plan de acción puede ayudar a que el personal escolar responda con mayor rapidez ante una emergencia.
La responsabilidad de prevenir una reacción no recae únicamente en los adultos. La doctora destacó que, de acuerdo con su edad y nivel de desarrollo, es importante que el propio niño conozca su historial de alergias, sepa qué alimentos debe evitar y entienda qué hacer si ocurre una exposición. “Que no solamente se sepa, sino que esté claramente establecido, tanto que el niño lo conozca como la enfermera escolar, qué vamos a hacer en caso de una alergia”, explicó.
Este conocimiento adquiere especial importancia a medida que los menores crecen y comienzan a tener mayor autonomía en espacios como la escuela.
En el manejo de las alergias alimentarias, la preparación ante una reacción grave forma parte de las medidas de prevención. En el entorno escolar, contar con un plan de actuación y con personal capacitado para responder puede facilitar una intervención oportuna ante una emergencia.
“En el caso de los niños que tienen una alergia a algún alimento que ya se ha identificado y que tiene la recomendación de su médico o de su alergista de que tiene que tener sus medicamentos y lo que se conoce como el inyector de epinefrina, pues es importante que se sepa la forma correcta de usarla tanto por el niño y su familia como por el personal escolar”, sostuvo.
Contar con esta preparación permite que quienes acompañan al menor durante la jornada escolar puedan actuar de acuerdo con las indicaciones establecidas por sus profesionales de salud. La evolución de una alergia puede variar de un niño a otro. Algunas alergias alimentarias pueden superarse con el tiempo, mientras que otras pueden persistir durante muchos años.
La pediatra mencionó particularmente las alergias relacionadas con el maní y las almendras y sus derivados, que pueden mantenerse a medida que el niño crece. “Es importante que ese niño según crezca aprenda de su historial de alergias y cómo evitar el alimento y cómo manejarlo en caso de que desafortunadamente ocurra”.
Por ello, el seguimiento médico y la educación progresiva del menor son herramientas fundamentales para reducir el riesgo de exposiciones accidentales. Para la Dra. Ortiz Matos, preparar a un niño con alergias para el regreso a clases implica mucho más que enviar sus medicamentos en la mochila. Requiere que exista comunicación entre la familia, el niño, el pediatra y la escuela.
Informar el historial médico, identificar claramente las alergias, conocer los alimentos que deben evitarse y asegurarse de que las personas responsables sepan cómo actuar ante una emergencia son medidas que pueden contribuir a crear un entorno escolar más seguro.
De cara al nuevo año escolar, la recomendación de los pediatras es que las familias no esperen a que ocurra una emergencia para hablar sobre las alergias, la prevención y preparación deben comenzar antes de que el niño vuelva a clases.









