Caminar, subir escaleras o realizar pausas activas también pueden contribuir al cuidado del corazón

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La actividad física regular puede contribuir al control de factores de riesgo cardiovascular y no necesariamente requiere entrenamientos prolongados.

Mantenerse físicamente activo no necesariamente implica pasar horas en un gimnasio. Para la salud cardiovascular, incluso actividades incorporadas a la rutina diaria pueden ayudar a disminuir el sedentarismo y favorecer el control de factores como la presión arterial, el peso corporal y la glucosa.

La Liga Colombiana contra el Infarto y la Hipertensión hizo un llamado en septiembre de 2026 a fortalecer los hábitos de actividad física como parte de la prevención de las enfermedades cardiovasculares. La recomendación coincide con las pautas internacionales que plantean entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa.

Una de las principales barreras para mantener una vida activa es el tiempo prolongado que muchas personas pasan sentadas, frente a pantallas o utilizando medios de transporte motorizados.

Sin embargo, el ejercicio no tiene que limitarse a una rutina estructurada. Caminar a buen ritmo, subir escaleras, bailar, montar bicicleta, realizar labores domésticas o hacer pausas activas son algunas alternativas para acumular movimiento durante el día.

El presidente de la Liga Colombiana contra el Infarto y la Hipertensión, Dr. Luis Moya Jiménez, destacó que el objetivo no es convertir a todas las personas en deportistas, sino disminuir el sedentarismo y hacer de la actividad física un hábito cotidiano. “El corazón necesita que nos movamos”. La recomendación puede traducirse en acciones sencillas, como realizar 30 minutos de caminata rápida cinco días a la semana. También es posible dividir ese tiempo en períodos más cortos, por ejemplo, tres caminatas de 10 minutos distribuidas durante el día.

¿Y si una persona lleva años sin hacer ejercicio?

Para quienes han mantenido una vida sedentaria durante mucho tiempo, comenzar de manera progresiva es fundamental. Pasar directamente de la inactividad a ejercicios de alta intensidad puede no ser apropiado para todas las personas.

El Dr. Moya Jiménez recomienda iniciar con caminatas de 10 minutos y aumentar gradualmente la duración hasta alcanzar 15, 20 y posteriormente 30 minutos, de acuerdo con la condición física individual. “Lo importante es empezar, avanzar progresivamente y convertir la actividad física en un hábito”.

Este enfoque también permite reducir los períodos prolongados de inactividad. Levantarse durante la jornada laboral, caminar algunos minutos, utilizar las escaleras o desplazarse en bicicleta son oportunidades para incorporar movimiento sin necesidad de realizar una sesión formal de ejercicio.

Más movimiento, menos sedentarismo

De acuerdo con los datos nacionales citados en el reporte, el 46,5 % de los colombianos entre 18 y 64 años no cumplía con las recomendaciones de movimiento. Esta cifra corresponde a mediciones disponibles previamente y no representa una medición exacta de la situación en 2026, pero sirve como referencia sobre el desafío que representa el sedentarismo en el país.

La actividad física regular puede contribuir al control del peso, la presión arterial y la glucosa, además de favorecer el bienestar mental y disminuir el tiempo que una persona permanece sentada. Para el corazón, el mensaje no necesariamente está en entrenar más horas, sino en moverse con mayor frecuencia y convertir la actividad física en parte de la vida cotidiana.

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