La detección temprana del cáncer de seno puede marcar una diferencia importante en el pronóstico de las pacientes. En Puerto Rico, la supervivencia a cinco años alcanza el 96.2 % cuando la enfermedad se diagnostica en etapa localizada, frente al 31.6 % cuando se identifica en etapa distante, según datos del Registro Central de Cáncer de Puerto Rico para el periodo 2019–2023.
Ante esta diferencia, el Centro Comprensivo de Cáncer de la Universidad de Puerto Rico (CCCUPR) reiteró el llamado a realizarse las pruebas de cernimiento recomendadas y completar las evaluaciones médicas necesarias, durante una conferencia de prensa celebrada en el marco del Mes de Concienciación sobre el Cáncer de Seno.
El encuentro también reunió a dos sobrevivientes, Solymar Rodríguez Rosa y la Dra. Sherily Pereira-Morales, quienes compartieron cómo transformaron sus experiencias con la enfermedad en herramientas de orientación y acompañamiento. Rodríguez Rosa creó el pódcast Diario de un Diagnóstico, mientras que Pereira-Morales relató su experiencia en el libro El despertar de mi alma a la vida.
El diagnóstico oportuno puede cambiar el pronóstico
El cáncer de seno continúa representando una carga importante para la salud pública en Puerto Rico. Según el Registro Central de Cáncer, esta enfermedad representó el 31.5 % de todos los cánceres diagnosticados en mujeres durante el periodo analizado.
En promedio, 2,453 mujeres fueron diagnosticadas anualmente con cáncer de seno invasivo y 426 fallecieron cada año por esta causa, informó Carlos Torres Cintrón, coordinador de Epidemiología del Registro Central de Cáncer de Puerto Rico.
Los datos de supervivencia a cinco años muestran diferencias importantes según la extensión de la enfermedad al momento del diagnóstico:
- 96.2 % en etapa localizada, cuando el cáncer está limitado a la mama.
- 79.0 % en etapa regional.
- 31.6 % en etapa distante.
Estas cifras refuerzan la importancia de detectar la enfermedad antes de que avance. Sin embargo, la supervivencia es una medida poblacional y no permite predecir por sí sola la evolución de una paciente en particular.
“Queremos que cada mujer tenga la información necesaria para conversar con su profesional de salud y conocer el plan de detección que le corresponde. Detectar el cáncer de mama temprano puede ampliar las opciones de tratamiento. La educación debe ir acompañada de acceso a evaluación y seguimiento oportunos”, expresó la Dra. Elba V. Caraballo, subdirectora ejecutiva del CCCUPR.
Durante la actividad, el Dr. Víctor Ramos, secretario del Departamento de Salud de Puerto Rico, leyó y entregó una proclama con motivo del Mes de Concienciación sobre el Cáncer de Seno al Dr. Luis Santos Reyes, nuevo director ejecutivo interino del CCCUPR.
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Mamografía y densidad mamaria, dos aspectos que conviene conocer
La mamografía es una herramienta fundamental para identificar alteraciones en las mamas antes de que produzcan síntomas. El momento para comenzar las pruebas y la frecuencia con que deben realizarse dependen de las recomendaciones clínicas aplicables y de factores individuales, como la edad, los antecedentes personales y familiares y el riesgo de cada mujer.
La Dra. Yania López, radióloga especialista en imágenes de seno, destacó la importancia de conocer la densidad mamaria, una característica del tejido que se identifica mediante la mamografía. Las mamas densas pueden dificultar la detección de algunas lesiones en las imágenes y están asociadas con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de seno. Por ello, la especialista recomendó conversar con el profesional de salud sobre el informe de la mamografía y determinar si es necesario realizar evaluaciones adicionales.
También recordó que la ausencia de antecedentes familiares no elimina el riesgo de desarrollar la enfermedad. Ante cualquier cambio en las mamas, es importante buscar evaluación médica sin esperar a la próxima prueba de cernimiento programada.
Además de promover la detección temprana, el CCCUPR destacó los servicios disponibles para las pacientes con cáncer de seno. La Lcda. Dorimar Morales, administradora del hospital, mencionó recursos como el centro de imágenes, las clínicas multidisciplinarias, los laboratorios clínico y patológico, el centro de infusión y los tratamientos de radioterapia.
La institución también desarrolla investigaciones orientadas a comprender mejor la enfermedad y adaptar las herramientas de evaluación a las características de la población puertorriqueña. La Dra. Julie Dutil, directora interina de la División de Investigación Clínica y Traslacional del Cáncer, explicó que algunos proyectos buscan adaptar modelos de predicción de riesgo para Puerto Rico y estudiar la incidencia y el pronóstico del cáncer de seno.
“Reconociendo que cada cáncer de mama es diferente, en nuestra investigación utilizamos la genética, para que dentro de los grupos heterogéneos (de pacientes) podamos identificar personas de alto riesgo, tumores agresivos y biomarcadores que puedan ayudar a desarrollar tratamientos nuevos”, señaló Dutil.
Este tipo de investigación busca aportar información que permita comprender las diferencias entre los tumores y avanzar hacia estrategias de atención más individualizadas.
Estudio M.A.M.O. busca facilitar el acceso a mamografías
Las barreras para acceder a las pruebas de detección también formaron parte de la discusión. El Dr. José Rodríguez, investigador y director médico del Hospital Castañer, en Lares, presentó el Estudio de Monitoreo Activo de Mamografía y Orientación, conocido como Estudio M.A.M.O., una iniciativa dirigida a apoyar a mujeres de 40 a 74 años en Puerto Rico para que puedan realizarse la mamografía.
El Dr. Rodríguez explicó que, tras entrevistar a 500 mujeres en 2024, el equipo identificó obstáculos que podían retrasar la evaluación: el 46% señaló la falta de tiempo, el 18 % no tenía una orden médica para realizarse la prueba y el 12 % manifestó temor ante los posibles resultados. “Tras la información recopilada en el 2024, donde entrevistamos a 500 mujeres, encontramos que: 46 % de las mujeres no tenían tiempo para realizarse la mamografía, 18 % no tenían órdenes médicas para realizarse la prueba de cernimiento y un 12 % tenían miedo a los posibles resultados, decidimos revisar la literatura científica y crear una propuesta que atendiera las necesidades de la población”.
Los hallazgos ponen de relieve que la detección temprana no depende únicamente de conocer la importancia de una mamografía: también requiere facilitar el acceso a los servicios, la orientación y el seguimiento médico.
Durante la conferencia, la Dra. Omayra Salgado, del Programa de Prevención y Detección Temprana de Cáncer de Mama y Cuello Uterino de Puerto Rico, explicó los requisitos de elegibilidad y los servicios disponibles para mujeres que necesitan acceso a pruebas de cernimiento. El programa está dirigido a mujeres de 21 a 64 años que cumplen con los criterios establecidos, particularmente aquellas que no cuentan con un plan médico privado o que tienen la cubierta del Plan de Salud del Gobierno, de acuerdo con las condiciones de elegibilidad.
Entre los servicios para la detección del cáncer de cuello uterino se encuentran el examen pélvico, la prueba de Papanicolaou (PAP), convencional o ThinPrep, y la prueba del virus del papiloma humano (VPH), según las guías aplicables. También contempla evaluaciones diagnósticas, como consultas ginecológicas, colposcopias y biopsias, cuando están clínicamente indicadas.
Las mujeres interesadas pueden consultar los recursos del Centro Comprensivo de Cáncer de la Universidad de Puerto Rico en www.cccupr.org y buscar información adicional en las redes sociales del programa Hazlo a Tiempo.
El CCCUPR invitó a las mujeres a aprovechar sus próximas consultas médicas para aclarar dudas sobre su riesgo individual, cuándo deben realizarse la próxima mamografía, qué significa la densidad mamaria y cómo recibir y completar el seguimiento de los resultados. El mensaje central de la iniciativa es que la detección temprana debe ir acompañada de acceso a evaluación, orientación y atención oportuna. Conocer las pruebas recomendadas y actuar ante cualquier cambio puede contribuir a identificar la enfermedad en etapas en las que existen mayores posibilidades de supervivencia.
Detectarlo temprano cambia la historia.









