En países como México, la percepción de que ciertas enfermedades son un castigo divino sigue vigente. De acuerdo con especialistas, al menos el 50 % de la población considera que padecimientos como el cáncer, el VIH/sida, la psoriasis o la diabetes pueden interpretarse como una forma de penitencia por acciones pasadas.
Esta creencia, profundamente arraigada en factores culturales, religiosos y educativos, no solo condiciona la manera en que las personas entienden la enfermedad, sino también cómo buscan atención médica y enfrentan su diagnóstico.
Creencias que influyen en la salud
La doctora María Isabel Barrera, especialista en salud pública y psicología médica, explica que en la sociedad mexicana existe una tendencia a asociar eventos negativos, incluidas las enfermedades, con castigos derivados de errores personales o “pecados”. “La sociedad mexicana tiene una educación y estilo de vida culpígenos, especialmente frente a enfermedades crónicas o visibles”, señala la experta.
Este fenómeno se intensifica en padecimientos que presentan manifestaciones físicas evidentes, como la psoriasis, donde el entorno social, familia, amigos o incluso desconocidos, puede emitir juicios sobre la vida del paciente, reforzando la idea de castigo.
Más allá de lo cultural, estas creencias tienen implicaciones directas en la salud pública. Según Barrera, algunas personas pueden retrasar la búsqueda de atención médica o priorizar prácticas tradicionales y rituales por encima de tratamientos basados en evidencia. Esto representa un reto importante para los sistemas de salud, especialmente en enfermedades crónicas que requieren diagnóstico temprano y manejo continuo.
La explicación científica: enfermedades con base biológica
Desde la perspectiva médica, la gran mayoría de las enfermedades tienen un origen claramente identificado en factores biológicos, genéticos y ambientales. Se estima que el 99 % de los padecimientos conocidos pueden explicarse mediante la ciencia, lo que descarta su relación con castigos divinos.
Por ejemplo, la diabetes se produce por alteraciones en la producción o función de la insulina, una hormona generada en el páncreas. Factores como la obesidad y el sedentarismo aumentan el riesgo, especialmente en la diabetes tipo 2. De igual forma, enfermedades como el cáncer o el VIH tienen mecanismos bien establecidos: mutaciones genéticas, infecciones virales o fallas en el sistema inmunológico.
Diabetes
Mito: Surge por un susto o enojo.
Realidad: Es una enfermedad metabólica relacionada con la producción y acción de la insulina, influida por factores genéticos y de estilo de vida.
VIH/sida
Mito: Es consecuencia de conductas “inmorales”.
Realidad: El virus se transmite principalmente por relaciones sexuales sin protección o contacto con fluidos infectados. Hoy existen tratamientos que permiten controlarlo como una enfermedad crónica.
Entre la fe y la evidencia
Aunque estas creencias forman parte de la identidad cultural y deben ser comprendidas en su contexto, los expertos coinciden en la importancia de fortalecer la educación en salud basada en evidencia científica.
Promover información clara y accesible permite no solo desmontar mitos, sino también mejorar la prevención, el diagnóstico oportuno y la adherencia a tratamientos. La relación entre cultura, religión y medicina sigue siendo compleja, pero entenderla es clave para construir estrategias de salud más efectivas y humanas.
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