La demanda de parches de estrógeno ha aumentado de forma considerable en Estados Unidos, especialmente tras la decisión de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de retirar la advertencia de recuadro negro de las terapias de reemplazo hormonal a finales del año pasado. Sin embargo, aunque pacientes y médicos reportan problemas para conseguir algunas dosis, la agencia sostiene que estos productos aún no cumplen con los criterios para ser considerados en escasez oficial.
Los tratamientos de reemplazo hormonal se utilizan para aliviar síntomas como sofocos, cambios de humor, sequedad vaginal, infecciones urinarias, dificultades para dormir y también para ayudar en la prevención de fracturas óseas.
Estos medicamentos pueden contener estrógeno, progesterona o una combinación de ambas hormonas. En el caso de los parches transdérmicos, su uso ha ganado popularidad por ser una alternativa frecuente y cubierta por muchos seguros médicos.
Pacientes y médicos reportan dificultades
Aunque la FDA no ha incluido los parches de estrógeno en su lista oficial de medicamentos escasos, organizaciones como la Sociedad Estadounidense de Farmacéuticos de Sistemas de Salud sí han reportado problemas de disponibilidad en varias marcas y dosis.
Especialistas en salud femenina señalan que cada vez más pacientes tienen dificultades para surtir sus recetas, una situación que, según algunos médicos, se ha intensificado durante este año.
El interés por la terapia hormonal ha cambiado en los últimos años. Después de décadas de preocupación por posibles riesgos asociados a estos tratamientos, nuevas interpretaciones científicas han permitido una conversación más amplia sobre sus beneficios y usos adecuados.
Según datos citados en la fuente, entre 2018 y 2026 aumentó de forma significativa el número de mujeres de 45 a 54 años con recetas de terapias con estrógenos, reflejando un cambio en la forma en que muchas pacientes y médicos abordan la menopausia y la perimenopausia.
Mientras tanto, existen alternativas
Especialistas recomiendan que las pacientes que no logren conseguir su parche consulten con su médico antes de suspender el tratamiento. Dependiendo del caso, pueden considerarse otras presentaciones de terapia hormonal o ajustes temporales en la receta.
La recomendación principal es no automedicarse ni interrumpir el tratamiento sin orientación profesional, especialmente en mujeres que utilizan estas terapias para controlar síntomas importantes de la menopausia.
La situación refleja un reto creciente: más mujeres buscan opciones para manejar esta etapa de la vida, mientras el sistema de suministro intenta responder a una demanda que continúa en aumento.









