Después del terremoto: la salud también se defiende 

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Autora: Dra. Patricia Valenzuela, médico internista/infectología y profa. Sección de Infectología del Instituto de Medicina Tropical  “Dr. Felix Pifano” de la UCV. Foto tomada de Crónica UNO.

Un terremoto destruye infraestructuras en segundos, pero sus efectos sobre la salud  pública se extienden por meses. Tras los recientes sismos que afectaron la región centro-norte de Venezuela, la prioridad médica inicial es atender los traumatismos. Sin embargo, inmediatamente después, se activa una segunda amenaza silenciosa: el aumento drástico de enfermedades infecciosas debido al colapso del agua potable, el hacinamiento y el  movimiento masivo de escombros. 

La falta de agua limpia y el hacinamiento en albergues disparan en pocas semanas las  infecciones gastrointestinales (diarreas agudas, hepatitis A) y respiratorias (influenza,  sospecha de sarampión). Además, el estancamiento de aguas tras la rotura de tuberías  multiplica los criaderos de mosquitos transmisores de Dengue y fiebre de Oropouche. Por  último, caminar sobre barro o escombros contaminados con orina de roedores eleva el riesgo de leptospirosis, una bacteria peligrosa que ingresa por heridas o mucosas. 

A mediano plazo (de dos semanas a tres meses), la inhalación masiva del polvo de  cemento y demolición sin protección genera el «pulmón de terremoto», facilitando brotes de  infecciones pulmonares por hongos (como la histoplasmosis, presente en techos antiguos y  sótanos) y la reactivación o contagio de tuberculosis por el confinamiento en refugios mal ventilados o por interrupción del tratamiento si ya se tenía el diagnóstico de tuberculosis.  

¿Cómo protegernos en la comunidad y albergues? 

1. Agua segura: Consuma sólo agua embotellada o hervida por tres minutos o clorada  (1 cucharadita de cloro comercial al 4 % por cada litro de agua). 

2. Higiene: Lávese las manos con agua y jabón o desinfecte con gel antibacterial a base  de alcohol al 70 % frecuentemente, en especial antes de comer y después de usar baños provisionales. 

3. Protección al limpiar: Si participa en la remoción de escombros, use  obligatoriamente calzado cerrado, guantes gruesos y mascarillas quirúrgicas o  respiradores N95/KN95 para no inhalar polvo fúngico. 

4. Evite picaduras: Use ropa de manga larga, pantalones y repelente, y priorice el uso  de mosquiteros en los albergues para niños menores de 2 años y embarazadas. 

5. Busque ayuda: Si presenta tos por más de 14 días, fiebre vespertina, sudoración  nocturna o ganglios inflamados, acuda al puesto médico. No se automedique con  antibióticos ni analgésicos comunes como ibuprofeno. 

Referencias Bibliográficas Clave: 

1. Organización Panamericana de la Salud (OPS). (2010). Vigilancia epidemiológica  sanitaria en situaciones de desastre: Guía práctica para el nivel local. Washington,  D.C.: OPS.

2. World Health Organization (WHO). (2014). Communicable diseases following  natural disasters: Risk assessment and movements in humanitarian settings. Ginebra:  OMS. 

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