Un estudio reciente aporta nueva evidencia sobre los cambios biológicos que experimenta el cuello uterino desde el embarazo hasta el primer año después del parto, un proceso clave para que la gestación llegue a término y para prevenir complicaciones obstétricas futuras.
La investigación, basada en una serie de casos, utiliza ecografía cuantitativa (QUS) como herramienta no invasiva para caracterizar la remodelación cervical más allá de la evaluación clínica convencional.
El cuello uterino cumple un papel esencial durante el embarazo al mantener la gestación y permitir el parto en el momento adecuado. Sin embargo, la reparación cervical completa en el posparto es igualmente importante para reducir el riesgo de resultados adversos en embarazos posteriores.
A pesar de su relevancia clínica, describir de manera precisa la remodelación cervical a lo largo del embarazo y el puerperio ha sido históricamente un desafío en humanos.
La ecografía cuantitativa permite estimar propiedades tisulares mediante biomarcadores objetivos, lo que ofrece una visión más detallada de los cambios estructurales del cuello uterino. Al caracterizar estas variaciones a lo largo del tiempo, la QUS podría contribuir a identificar desviaciones tempranas del proceso normal de remodelación, potencialmente asociadas con partos prematuros u otras complicaciones.
Detalles de la revisión
En esta serie de casos retrospectiva, ocho mujeres se sometieron a ecografías transvaginales en dos momentos durante la mitad del embarazo (alrededor de las semanas 20 y 24 de gestación) y en cinco evaluaciones posparto, aproximadamente a las 6 semanas y a los 3, 6, 9 y 12 meses después del parto.
Los investigadores analizaron cinco biomarcadores QUS: coeficiente de atenuación, coeficiente de retrodispersión, velocidad de onda transversal, pendiente e intersección.
Los resultados mostraron tendencias consistentes en varios biomarcadores a lo largo del tiempo. Durante el embarazo, la velocidad de onda transversal presentó valores más bajos, con una media de 1,6 m/s, que aumentaron de forma notable tras el parto hasta una media de 3,2 m/s, lo que sugiere cambios importantes en la rigidez del tejido cervical.
Asimismo, los valores de intercepción fueron más altos durante el embarazo y disminuyeron progresivamente en el periodo posparto.
Según los autores, estos hallazgos reflejan modificaciones estructurales del cuello uterino que acompañan el embarazo y su posterior recuperación. Aunque se trata de un estudio con un número reducido de participantes, los datos ofrecen una primera aproximación cuantitativa a la remodelación cervical a lo largo de un periodo prolongado que incluye el embarazo y el primer año posparto.
Las conclusiones señalan que esta serie de casos proporciona información valiosa sobre los cambios tisulares del cuello uterino medidos mediante QUS y sienta las bases para futuros estudios más amplios.









