“La mortalidad fue significativamente menor durante los días de calor extremo en hogares de ancianos con aire acondicionado comparado con aquellos sin él”, concluye un estudio reciente publicado en JAMA Internal Medicine que evalúa el impacto de la climatización en entornos de cuidado de largo plazo durante olas de calor. La investigación, basada en datos de Ontario, Canadá, subraya cómo una infraestructura tan básica como el aire acondicionado (AC) puede traducirse en vidas salvadas entre adultos mayores vulnerables.
La investigación analizó todos los fallecimientos ocurridos entre junio y septiembre de 73 578 residentes en 615 hogares de ancianos desde 2010 hasta 2023. En hogares sin AC, el 13,8 % de las muertes ocurrieron en días de calor extremo, en comparación con 12,1 % en aquellos con AC instalado, lo que sugiere que la climatización está asociada con un riesgo sustancialmente menor de mortalidad relacionada con el calor.
Calor extremo y riesgo de muerte sin protección
Los investigadores emplearon un diseño de estudio case-crossover para comparar la probabilidad de fallecimiento en días con calor extremo frente a días control dentro de los mismos residentes y hogares. El análisis encontró que la exposición a olas de calor aumentó significativamente las posibilidades de muerte en instalaciones sin AC (OR 1,11; IC 95 % 1,06–1,16), mientras que en hogares con climatización el aumento no fue significativo (OR 1,03; IC 95 % 0,98–1,07). Esta diferencia persistió hasta tres días después de la exposición al calor, lo que indica efectos prolongados de las altas temperaturas en esta población frágil.
Entre los factores que hacen a los residentes particularmente vulnerables están la edad avanzada, movilidad reducida, multimorbilidad y el uso de múltiples medicamentos que dificultan la regulación térmica —condiciones comunes en estos entornos de cuidado prolongado que amplifican el riesgo de eventos adversos durante olas de calor.
Impacto de políticas públicas y medidas preventivas
El estudio también simuló los efectos de políticas de climatización: tras el mandato de AC en Ontario implementado en 2022, se estimó que se evitaron aproximadamente 33 muertes en días de calor extremo entre 2020 y 2023. Si esa política se hubiese aplicado desde 2010, las proyecciones sugieren que hasta 131 muertes podrían haberse prevenido en ese periodo.
Los autores subrayan que, con el aumento global de las olas de calor por el cambio climático y el envejecimiento poblacional, acceder a climatización en hogares de ancianos y otros entornos de cuidado congregado es una medida de salud pública esencial. Además, combinar esta infraestructura con intervenciones clínicas —como ajustes de medicamentos que afectan la termorregulación y estrategias de prevención de golpe de calor— puede reforzar la protección de estos adultos mayores.
Este trabajo aporta evidencia robusta para respaldar políticas que garanticen el acceso al aire acondicionado en residencias de larga estancia, destacando que la protección térmica no solo mejora el confort, sino que puede traducirse en reducciones significativas de mortalidad durante episodios de calor extremo.
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