La Copa Mundial de Fútbol 2026 no solo despierta pasión deportiva. Para millones de personas, cada partido representa una montaña rusa emocional que puede influir en su bienestar psicológico, sus relaciones sociales e incluso en la forma en que afrontan situaciones cotidianas.
Según Jorge Enrique Torres, docente de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz y especialista en trastornos emocionales y afectivos, las reacciones que experimentan los aficionados durante el Mundial están relacionadas con factores psicológicos y sociales que van mucho más allá del deporte.
“Las respuestas emocionales pueden resultar muy variadas, porque el comportamiento humano no es causado por un solo factor, sino por múltiples condiciones relacionadas con nuestro entorno, nuestra historia personal, las creencias que adoptamos y las personas con las que nos relacionamos”, explicó.
¿Por qué el Mundial genera emociones tan intensas?
De acuerdo con el especialista, uno de los principales factores es el sentido de pertenencia. Para muchos aficionados, la selección nacional representa una parte de su identidad, por lo que las victorias y derrotas se viven como experiencias propias.
A esto se suma el componente social del torneo. Reunirse para ver los partidos, compartir opiniones y celebrar o lamentar los resultados fortalece los vínculos sociales y hace que las emociones sean más intensas. Momentos como una posible eliminación, un gol en los últimos minutos o una definición por penales generan altos niveles de expectativa y tensión emocional.
Según Torres, este estado de alerta puede extenderse más allá del partido e influir en el estado de ánimo de las personas durante el resto del día. “Esa carga emocional puede afectar cómo reaccionamos ante otras situaciones, especialmente cuando venimos de vivir momentos de frustración, nerviosismo o enojo”, señaló.
Más que fútbol: una pausa frente a la rutina
El experto también destacó que el Mundial funciona como una forma de desconexión temporal de las preocupaciones diarias. Durante los encuentros, muchas personas centran toda su atención en el juego, dejando en segundo plano responsabilidades laborales, académicas o personales.
Para los especialistas, el éxito emocional del Mundial radica en que conecta con necesidades humanas fundamentales como pertenecer, compartir, emocionarse y disfrutar en comunidad, razones que explican por qué cada cuatro años el fútbol logra movilizar sentimientos tan intensos dentro y fuera de la cancha.









