Un resultado normal en los análisis de sangre no descarta la artritis juvenil idiopática. Así lo advirtió la Dra. Michelle Santiago, reumatóloga pediátrica y presidenta saliente de la Asociación de Reumatólogos de Puerto Rico, quien explicó que el diagnóstico de esta enfermedad continúa basándose principalmente en la evaluación clínica y no únicamente en los laboratorios.
El diagnóstico sigue siendo clínico
La especialista enfatizó que este es uno de los conceptos más importantes que deben conocer tanto los padres como los profesionales de la salud. «Un niño puede tener artritis juvenil idiopática y tener todos los laboratorios normales», afirmó.
A diferencia de otras enfermedades reumatológicas, la artritis juvenil idiopática puede estar presente aun cuando pruebas como el factor reumatoideo, los anticuerpos anti-CCP, los ANA o los marcadores de inflamación sean completamente normales.
«Yo no quiero que nadie piense que si el factor reumatoideo es negativo, el anti-CCP es negativo, los ANA son negativos y los marcadores de inflamación también, el niño no tiene artritis. Eso no es así. En niños no funciona así. Tú puedes tenerlo todo normal y tener artritis», subrayó la especialista.
Por ello, explicó que el diagnóstico depende principalmente de una valoración clínica realizada por un especialista con experiencia en enfermedades reumáticas pediátricas.

¿Qué síntomas deben alertar a los padres?
Más allá de los laboratorios, la inflamación persistente de una o varias articulaciones es la principal señal de alerta.
La reumatóloga explicó que los padres, cuidadores y médicos deben prestar atención a síntomas como hinchazón de las articulaciones, aumento de temperatura local, enrojecimiento, limitación del movimiento y rigidez, especialmente durante las mañanas.
En algunos subtipos de la enfermedad también pueden presentarse fiebre y erupciones en la piel.
El tratamiento temprano evita daño permanente
La especialista advirtió que retrasar el diagnóstico puede permitir que la inflamación continúe dañando las articulaciones. «Si no se trata, eventualmente va a llegar a destrucción de la articulación, limitación permanente del movimiento e incapacidad. Por eso queremos que se diagnostique y se trate antes de llegar a ese punto», explicó.

Actualmente, agregó, los avances terapéuticos han cambiado radicalmente el pronóstico de estos pacientes. «Los medicamentos que tenemos hacen una diferencia increíble. En la mayoría de los casos podemos preservar completamente la articulación y mantener una excelente calidad de vida», destacó la reumatóloga.
La reumatóloga pediátrica insistió en que ante una inflamación articular persistente, incluso con laboratorios normales, la valoración por un reumatólogo pediátrico puede marcar la diferencia entre preservar la función de la articulación o desarrollar secuelas permanentes.









