La claudicación puede revelar enfermedad arterial periférica

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Dr. Rafael Santini Domínguez, cirujano vascular. Foto tomada por PHL.

La enfermedad arterial periférica ocurre cuando las arterias que llevan sangre hacia las extremidades se estrechan u obstruyen por la acumulación de placa, lo que puede limitar progresivamente el aporte sanguíneo a piernas y pies.

“Hay síntomas que pueden pasar desapercibidos. A veces el paciente se presenta en la clínica con unos síntomas bien vagos y ahí es donde uno tiene que escuchar lo que el paciente dice”, explicó el Dr. Rafael Santini Domínguez, cirujano vascular.

Síntomas sutiles pueden ser la primera señal

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En etapas iniciales, algunos pacientes pueden experimentar cansancio, pérdida de cabello, piel brillante o molestias al caminar, manifestaciones que pueden parecer poco específicas y retrasar la sospecha de una enfermedad vascular.

“Todo esto puede mostrar hallazgos de que hay enfermedad periférica arterial”, señaló el especialista al referirse a la importancia de observar cuidadosamente las piernas y los pies durante la evaluación.

El dolor al caminar puede revelar una obstrucción

A medida que la enfermedad progresa, puede aparecer la claudicación, uno de los síntomas más característicos. Se trata de un dolor muscular que aparece con el ejercicio y mejora con el descanso.

“Yo camino tres minutos y me da un dolor en las pantorrillas severo, tengo que descansar y este dolor mejora. Y vuelvo y camino tres minutos más y vuelve y me da un dolor reproducible”, ejemplificó el experto.

Este patrón repetitivo puede ser una señal de que el flujo sanguíneo hacia los músculos está comprometido.

Una evaluación breve puede detectar cambios importantes

La exploración física de las extremidades puede aportar información relevante incluso antes de realizar estudios más complejos. La temperatura de la piel, el aspecto de las uñas, la presencia de pulsos y los cambios de coloración pueden orientar hacia una alteración vascular.

“Una examinación te puede tomar un minuto y puede ser lo suficiente para hacer un diagnóstico temprano y adecuado”, destacó el cirujano.

Entre las herramientas disponibles también se encuentra el índice brazo-tobillo, un estudio vascular no invasivo que compara la presión arterial de los brazos y los tobillos para identificar posibles alteraciones en el flujo sanguíneo.

Los factores de riesgo deben elevar la sospecha

El tabaquismo, la diabetes, la enfermedad renal y la obesidad se encuentran entre los factores que pueden aumentar el riesgo de enfermedad arterial periférica. Por ello, la presencia de varios de estos elementos debe impulsar una evaluación más dirigida.

“Estos factores de riesgo deben levantar la bandera cuando uno está viendo un paciente”, advirtió el Dr. Santini.

Reconocer las señales tempranas puede permitir identificar la enfermedad antes de que aparezcan complicaciones como úlceras, gangrena o dolor incluso en reposo. En una condición que puede comenzar con síntomas aparentemente menores, escuchar al paciente y examinar sus extremidades puede ser clave para un diagnóstico oportuno.

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