La diabetes es un asunto serio de salud pública: un reto que exige un esfuerzo de país

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Autora: Brenda T. Padilla Pérez, educadora y directora ejecutiva de la Asociación Puertorriqueña de Diabetes.

Con más de 500,000 personas viviendo con diabetes en Puerto Rico, esta condición crónica de salud se ha convertido en uno de los retos más urgentes de salud pública en la Isla. Su impacto trasciende el ámbito clínico y se manifiesta en la calidad de vida de las personas, en la carga emocional de las familias y en la sostenibilidad del sistema de salud. La diabetes no es un asunto individual: es un asunto serio de salud pública que requiere un enfoque integral y un esfuerzo de país.

Uno de los principales desafíos es el aumento sostenido en su prevalencia, particularmente de la diabetes tipo 2. Factores como el sedentarismo, la alimentación poco balanceada, el estrés crónico y los entornos que no favorecen estilos de vida saludables continúan influyendo de manera directa. A esto se suma el diagnóstico tardío, que limita las oportunidades de prevención y manejo temprano, aumentando el riesgo de complicaciones prevenibles.

Otro reto crítico es la desigualdad en los determinantes sociales de la salud. El acceso a servicios médicos, educación en salud, medicamentos, alimentos saludables y espacios seguros para la actividad física no es equitativo en todas las comunidades. Estas disparidades colocan a ciertos grupos en mayor riesgo y evidencian la necesidad de políticas públicas que atiendan la diabetes desde una perspectiva de justicia social y equidad.

La educación en diabetes sigue siendo una de las herramientas más poderosas y a la vez subutilizadas dentro de la salud pública. Vivir con una condición crónica requiere información clara, continua y culturalmente pertinente que permita a las personas desarrollar destrezas de autocuidado, tomar decisiones informadas y participar activamente en su manejo. Invertir en educación es invertir en prevención, adherencia y mejores resultados en salud.

A este panorama se añade un reto cada vez más reconocido: la comunicación bondadosa en diabetes. El lenguaje que utilizan los profesionales de la salud, los medios de comunicación y las plataformas digitales tiene un impacto directo en la experiencia emocional y psicológica de las personas que viven con la condición.

Comunicar de forma respetuosa, empática y asertiva es esencial para evitar estigmas, culpas innecesarias y mensajes que desinforman o desmotivan. Toda comunicación —cara a cara, escrita, mediática o digital— debe reconocer que la persona está recibiendo información que puede transformar su vida.

Finalmente, atender la diabetes exige un esfuerzo de país. El sector salud, la industria alimentaria, el sistema educativo, los espacios laborales, la planificación urbana y las políticas públicas deben alinearse para crear entornos que faciliten decisiones saludables. Solo a través de una acción colectiva, sostenida y coordinada será posible enfrentar de manera efectiva uno de los mayores retos de salud pública de nuestro tiempo.

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