“La menopausia no es una enfermedad, es una transición” – Dra. Gladysmaria Figueroa

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Public Health PR y el Hospital Damas reunieron a especialistas en ginecología, sexología, neurología y reumatología para analizar los cambios hormonales de la menopausia y su impacto en la salud y la calidad de vida de las mujeres.

La Dra. Gladysmaría Figueroa, ginecóloga obstetra, destacó la importancia de “comprender esta etapa sin minimizar sus síntomas ni asumir que las mujeres deben aprender a vivir con el malestar”.

Su intervención formó parte de Menopausia Sin Filtro, un seminario educativo impulsado por Public Health PR junto al Hospital Damas para abordar la menopausia desde una perspectiva multidisciplinaria.

Los cambios comienzan antes de la última menstruación

La especialista explicó que la perimenopausia puede comenzar años antes de la última menstruación. La menopausia se identifica clínicamente tras 12 meses consecutivos sin menstruación, siempre que no exista otra causa que lo explique. Durante esta transición pueden aparecer sofocos, dificultades de concentración, trastornos del sueño y cambios en la salud ósea, cardiovascular y genitourinaria.

Entre estos últimos destaca el síndrome genitourinario de la menopausia, que puede provocar sequedad vaginal, dolor durante las relaciones sexuales y síntomas urinarios. Ante estas manifestaciones, la ginecóloga obstetra hizo un llamado a “buscar atención médica que reconozca la experiencia de cada paciente”.

La Dra. Gladysmaría también abordó las alternativas hormonales y no hormonales, subrayando que “el tratamiento debe considerar los síntomas, los antecedentes médicos, las indicaciones y los riesgos individuales”. No todas las mujeres necesitan el mismo abordaje, por lo que la evaluación clínica es esencial para tomar decisiones informadas.

La sexualidad no tiene que vivirse con dolor

Los cambios de esta etapa también pueden repercutir en el deseo y la intimidad. La Dra. Delorean Torres, psicóloga y sexóloga, explicó que “las variaciones en la respuesta sexual pueden relacionarse con factores hormonales, físicos, emocionales y relacionales”, sin que necesariamente impliquen una pérdida de amor o atracción.

“Tu cuerpo no está dañado, está transicionando”, expresó la especialista, al recordar que la sexualidad puede seguir siendo una fuente de bienestar. También enfatizó que “No tenemos que vivir una relación sexual acostumbrándonos al dolor”.

Entre las opciones para atender estas dificultades se encuentran los lubricantes, los humectantes vaginales, la fisioterapia del suelo pélvico cuando está indicada y el acompañamiento sexológico. La comunicación y la evaluación individualizada permiten identificar alternativas, entendiendo que la intimidad va más allá de la penetración.

Sueño, concentración y dolor articular bajo evaluación

La Dra. Jesica Abren, neuróloga, abordó los cambios en el sueño, la concentración y las migrañas que pueden coincidir con la transición menopáusica. Explicó que “las fluctuaciones hormonales pueden contribuir a las dificultades para dormir, incluso cuando los sofocos no son el síntoma predominante”. Mantener horarios regulares de descanso, reducir las pantallas antes de acostarse y buscar atención si el insomnio persiste forman parte de las estrategias que pueden considerarse según cada caso.

Desde la reumatología, la Dra. Ileana Rivera advirtió que “los dolores musculares y articulares no deben atribuirse automáticamente a la menopausia”. La rigidez, la inflamación, la distribución del dolor y los hallazgos del examen físico pueden orientar la evaluación para distinguir molestias musculoesqueléticas de enfermedades inflamatorias o autoinmunes.

“No le puedo dar toda la atribución a la parte de la menopausia”, señaló la reumatóloga, al explicar que ambas condiciones pueden coexistir. También destacó que “tener una enfermedad reumática no descarta automáticamente todas las opciones hormonales”: la decisión requiere valorar la condición específica, su actividad y los riesgos individuales.

Una transición que merece respuestas

Las intervenciones coincidieron en la importancia de abordar la menopausia sin estigmas y con una atención que considere sus distintas manifestaciones. El acompañamiento médico y la colaboración entre especialidades pueden ayudar a identificar síntomas, evaluar riesgos y elegir opciones de tratamiento acordes con las necesidades de cada mujer.

Normalizar la menopausia no significa normalizar el sufrimiento, el dolor ni la falta de respuestas médicas. Significa reconocer que cada mujer vive esta transición de manera diferente y merece información rigurosa, atención oportuna y alternativas para proteger su salud y calidad de vida.

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