La detección del cáncer de cuello uterino avanza hacia modelos más accesibles

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La actualización también introduce nuevas recomendaciones sobre cuándo puede suspenderse la detección del cáncer de cuello uterino.

Las nuevas directrices de la Sociedad Americana del Cáncer (ACS) introducen cambios relevantes en la detección del cáncer de cuello uterino, con el objetivo de mejorar el acceso a las pruebas y mantener la seguridad clínica basada en la evidencia. La actualización, publicada en CA: A Cancer Journal for Clinicians, incorpora por primera vez la opción de auto-recolección de muestras vaginales para la prueba primaria del virus del papiloma humano (VPH) y redefine los criterios para suspender de forma segura el cribado en personas con riesgo promedio.

Uno de los cambios más significativos es la inclusión de la autotoma de muestras vaginales para la detección del VPH. Esta estrategia permite que las personas recolecten la muestra de forma privada, ya sea en una clínica o en el hogar, sin la presencia directa de un profesional de la salud. Aunque las muestras cervicales obtenidas por personal médico continúan siendo la opción preferida —con intervalos recomendados de cinco años—, la ACS reconoce que la auto-recolección representa una alternativa válida cuando se utiliza como prueba primaria del VPH, siempre que los resultados sean negativos y el cribado se repita cada tres años.

Según los autores de la guía, esta medida podría reducir barreras históricas asociadas a la detección, como el acceso limitado a servicios de salud, el malestar físico o emocional durante el examen ginecológico y las desigualdades en poblaciones con menor adherencia a los programas de cribado. En ese contexto, la autotoma se perfila como una herramienta complementaria para aumentar la cobertura sin comprometer la efectividad diagnóstica.

La actualización también introduce nuevas recomendaciones sobre cuándo puede suspenderse la detección del cáncer de cuello uterino. A diferencia de las guías previas, que se centraban principalmente en la historia de resultados citológicos normales, las directrices actuales establecen que las personas con riesgo promedio pueden dejar de realizarse pruebas después de obtener resultados negativos en pruebas primarias de VPH o en pruebas combinadas de VPH y citología alrededor de los 60 a 65 años. En escenarios donde las pruebas de VPH no estén disponibles, se considera aceptable la suspensión tras tres citologías consecutivas negativas, siempre que la última se realice a los 65 años.

Estos cambios reflejan una evolución en la comprensión de la historia natural del cáncer de cuello uterino y del papel central del VPH de alto riesgo en su desarrollo. La ACS destaca que la disminución sostenida de la incidencia y mortalidad por esta enfermedad en las últimas décadas se debe, en gran parte, a la implementación de programas de detección eficaces. Al mismo tiempo, subraya que las recomendaciones deben adaptarse a los avances tecnológicos y a la evidencia emergente para maximizar los beneficios del cribado y minimizar intervenciones innecesarias.

La reciente aprobación por parte de la FDA de nuevas opciones para la auto-recolección de muestras vaginales refuerza este cambio de paradigma. En conjunto, las nuevas directrices apuntan a un modelo de detección más flexible, centrado en la persona y respaldado por datos sólidos, con el potencial de ampliar el acceso y seguir reduciendo la carga del cáncer de cuello uterino a nivel poblacional.Nota original AQUÍ

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