Durante años, la obesidad ha sido vista por gran parte de la sociedad como una consecuencia de malas decisiones o falta de voluntad. Sin embargo, para la Dra. Mary Joahn Rodríguez, especialista en medicina interna y obesidad, esta percepción debe cambiar si se quiere enfrentar una condición que hoy alcanza proporciones epidémicas. «La obesidad es una enfermedad y no hay una forma de ir alrededor de eso. Eso simplemente es un hecho».
La especialista explicó que se trata de una enfermedad crónica, estrechamente relacionada con múltiples problemas de salud y cuyo manejo requiere un seguimiento continuo, al igual que ocurre con otras condiciones médicas de larga duración.
La Dra. Rodríguez señaló que uno de los principales retos es comprender que la obesidad no desaparece una vez se pierde peso, sino que requiere vigilancia permanente. «Cuando decimos que es crónica es que es algo a largo plazo, permanente, que a la vez que la desarrollas vas a luchar contra ella el resto de tu vida».
Añadió que esta realidad también explica por qué los esfuerzos deben enfocarse cada vez más en la prevención, especialmente desde edades tempranas. «Por eso queremos evitar desarrollarla. Y si la desarrollamos, número uno, reconocer que es para toda la vida.»
No todos los factores de riesgo pueden modificarse
La especialista explicó que existen hábitos que sí pueden cambiarse, como la alimentación, la actividad física o el descanso. Sin embargo, recordó que también hay factores biológicos sobre los que el paciente no tiene control. «Hay factores de riesgo modificables, pero hay factores de riesgo que no son modificables, como el historial de tu familia».
De acuerdo con la experta, contar con antecedentes familiares de obesidad o diabetes aumenta la predisposición a desarrollar estas enfermedades, aunque no determina necesariamente que ocurran.
Aunque los tratamientos farmacológicos han revolucionado el manejo de la obesidad, la Dra. Rodríguez insistió en que estos no sustituyen el compromiso del paciente con cambios sostenibles en su estilo de vida. «El paciente no puede llegar donde el especialista a pretender que el medicamento tome el rol protagónico y ver cambios en par de meses». Explicó que la enfermedad suele desarrollarse durante décadas, por lo que el proceso de tratamiento también requiere tiempo.«La obesidad le tomó décadas desarrollar, así que tampoco podemos esperar resolverla en poco tiempo«.
Suspender el tratamiento puede favorecer el regreso del apetito
Otro aspecto que preocupa a los especialistas es la interrupción de las terapias sin supervisión médica, una situación que, según indicó, se ha observado con mayor frecuencia debido a problemas de acceso. «Cuando tenemos estas pérdidas de acceso a la interrupción abrupta, ese famoso food noise, que es esa ansiedad de comer, el paciente la va a experimentar casi instantáneamente».
La especialista explicó que, además del aumento del apetito, es frecuente observar una reganancia de peso, un fenómeno que, aclaró, no debe atribuirse al fracaso del medicamento. «La reganancia de peso no es culpa del medicamento; es que cuando tú interrumpes cualquier tipo de intervención de pérdida de peso, vas a reganar algo de peso».
Para la Dra. Rodríguez, el tratamiento de esta enfermedad requiere profesionales capacitados específicamente en medicina de la obesidad, ya que su abordaje va mucho más allá de la prescripción de medicamentos. «Ese enfoque integral, ese enfoque holístico, nosotros lo tenemos y para eso nos preparamos; allí está el valor insustituible del especialista en obesidad».
Finalmente, hizo un llamado a transformar la percepción que aún existe sobre esta condición. «Cuando salgamos del lente de que la obesidad es una elección y de que es un asunto cosmético, que no lo es, entonces podremos como sociedad reconocer que es una enfermedad».









