La Dra. Leticia Hernández, pasada presidenta de la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología (SPED), abordó uno de los aspectos menos discutidos pero más influyentes en el manejo de la obesidad: el estigma social que enfrentan las personas que viven con esta condición.
La especialista explicó que la obesidad no solo implica retos médicos, sino también barreras sociales y emocionales que pueden afectar la adherencia al tratamiento y la salud mental de los pacientes.
El peso del estigma comienza desde la infancia
Según la endocrinóloga, los prejuicios y comentarios sobre el peso suelen aparecer desde etapas tempranas de la vida. “Muchas veces el estigma comienza en la familia y desde la niñez. Comentarios aparentemente simples generan traumas, culpa y problemas de imagen corporal que influyen en el desarrollo de la obesidad”, lamentó.
Para la doctora Hernández, estos mensajes sociales pueden generar una relación conflictiva con la alimentación, la autoestima y la búsqueda de atención médica, lo que termina dificultando el manejo adecuado de la enfermedad.
Dejar atrás la culpa
La especialista insistió en que uno de los pasos más importantes para mejorar el abordaje de la obesidad es cambiar la forma en que se percibe la condición. “La obesidad no es una falla personal. Es una condición médica. No tengo que sentir culpa por vivir con obesidad, como no tengo que sentirla por vivir con diabetes o hipertensión”, afirmó.
Este cambio de perspectiva, explicó, permite que los pacientes busquen ayuda médica sin miedo a ser juzgados y que el tratamiento se centre en la salud integral y no únicamente en el peso corporal.
El éxito del tratamiento no siempre se mide en libras
La doctora también destacó que incluso reducciones modestas de peso pueden generar beneficios importantes para la salud.
De acuerdo con la especialista, pérdidas de apenas entre un 3 % y un 5 % del peso corporal pueden mejorar indicadores clínicos y reducir riesgos asociados a la obesidad.
“El enfoque debe ser salud ganada, no libras perdidas. Mirar cómo mejoran los laboratorios, cómo disminuye el dolor, cómo mejora la calidad de vida. Ese es el verdadero éxito del tratamiento”, concluyó.
Con este mensaje, la Dra. Leticia Hernández hizo un llamado a redefinir la obesidad desde la evidencia científica y a dejar atrás narrativas basadas en el estigma, promoviendo un manejo médico continuo, humano y centrado en la salud integral del paciente.









