La obesidad puede romper el equilibrio de la homeostasis y comprometer múltiples sistemas

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Dra. Doris Iturrino Pagán, especialista en geriatría y medicina interna. Foto original PHL.

La obesidad dejó de entenderse únicamente como una condición relacionada con el peso corporal. Su impacto sobre la homeostasis, el metabolismo y múltiples órganos ha llevado a la comunidad médica a reconocerla como una enfermedad crónica que requiere seguimiento y manejo a largo plazo.

Para la Dra. Doris Iturrino Pagán, especialista en geriatría y medicina interna, reconocer esta condición como una enfermedad resulta fundamental para cambiar la manera en que se aborda al paciente y prevenir complicaciones que pueden aparecer con el paso del tiempo. “Es sumamente importante que el sistema de salud reconozca que la obesidad ya es una enfermedad crónica, porque la obesidad no solamente afecta a cómo uno se ve físicamente, afecta al sistema interno, en todas las partes de la homeostasis”.

Cuando existe un aumento progresivo de peso, señaló la Dra. Iturrino, pueden producirse alteraciones metabólicas que favorecen la aparición de condiciones como diabetes, hipertensión arterial y trastornos de los lípidos. “Al paciente aumentar de peso, pues se desregula el metabolismo y entonces crea problemas como el síndrome metabólico”.

Cinco factores que pueden revelar el síndrome metabólico

Uno de los principales escenarios asociados con el exceso de peso es el síndrome metabólico, un conjunto de alteraciones que incrementan el riesgo de desarrollar complicaciones cardiovasculares y metabólicas.

De acuerdo con la especialista, su evaluación contempla cinco elementos principales: alteraciones de los lípidos, presión arterial elevada, aumento de los niveles de glucosa, incremento de la circunferencia abdominal y otros parámetros metabólicos relacionados. “Comprende cinco cosas básicas: aumento en lípidos, aumento en presión, aumento en el azúcar, aumento en la circunferencia abdominal y entonces, si tienes tres de esas, se diagnostica como síndrome metabólico”, detalló la Dra. Doris Iturrino Pagán.

La importancia clínica no radica únicamente en identificar estas alteraciones de manera aislada. La coexistencia de varios factores puede indicar un proceso metabólico que requiere una intervención integral. “El problema con esto del síndrome metabólico es que, como estábamos hablando ahorita, este es un problema neuroendocrino; a la larga se afectan todos los sistemas del cuerpo y todos los órganos se van afectando”.

Según la especialista, esta progresión puede tener repercusiones importantes sobre la calidad de vida y la expectativa de vida del paciente.

Diabetes, colesterol e hígado graso pueden coexistir

La Dra. Iturrino también destacó que las alteraciones metabólicas pueden presentarse simultáneamente. Un paciente con diabetes, por ejemplo, puede presentar además colesterol elevado, hipertensión y hígado graso, acumulando varios componentes asociados con el síndrome metabólico. “Usualmente una persona que ya tiene diabetes, pues cuando le verificamos los laboratorios sale que tiene el colesterol alto, le tomamos la presión en la oficina y tiene la presión alta”.

La evaluación puede ampliarse mediante estudios dirigidos a identificar compromiso hepático. “Si a eso entonces le verificamos también el hígado, hacemos un FibroScan o verificamos con otros estudios, nos damos cuenta de que tiene un hígado graso”.

Por ello, la especialista plantea que el abordaje no debe comenzar únicamente cuando ya existen varias enfermedades diagnosticadas. “Cuando empiecen a aumentar de peso, pues deben ya estarse preocupando de que simplemente aumentar de peso es un factor de riesgo, el más importante”, enfatizó.

Además del estilo de vida, la predisposición familiar también puede influir en el riesgo metabólico. La especialista recordó que determinados niveles de colesterol y la diabetes pueden estar condicionados, en parte, por factores hereditarios. “Si tenemos esas predisposiciones familiares, aunque todavía quizás no tienes el laboratorio positivo, ya es importante que empecemos a tomar acción”.

Para la Dra. Doris Iturrino Pagán, intervenir de manera temprana puede contribuir a reducir la acumulación de complicaciones y favorecer un envejecimiento más saludable. “Si controlamos el peso a largo plazo, el paciente va a estar mucho mejor y va a poder envejecer mucho mejor”, concluyó.

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