Las curvas poblacionales de función renal podrían fortalecer la prevención de la enfermedad renal crónica

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Este enfoque permitiría detectar posibles desviaciones en la función renal incluso cuando los valores todavía se consideran dentro del rango clínicamente normal, facilitando una intervención más temprana.

La enfermedad renal crónica (ERC) afecta a cerca de 850 millones de personas en el mundo y se proyecta que para 2040 se convierta en una de las principales causas de años de vida perdidos. Detectarla a tiempo es clave para retrasar su progresión, pero actualmente no existen estrategias ampliamente establecidas para su prevención primaria ni para identificar de manera temprana a las personas con mayor riesgo.

Un estudio reciente analizó si comparar los valores individuales de tasa de filtración glomerular estimada (TFGe) con distribuciones poblacionales según edad y sexo podría facilitar la identificación de personas con mayor probabilidad de desarrollar complicaciones renales.

La TFGe es una medida utilizada para estimar qué tan bien están funcionando los riñones y suele calcularse a partir de los niveles de creatinina en sangre. En la práctica clínica, la detección de enfermedad renal crónica se basa en gran medida en mediciones rutinarias de creatinina y en el informe automático de la TFGe. Sin embargo, el diagnóstico suele establecerse cuando la TFGe cae por debajo de 60 ml/min por 1,73 m², un punto en el que aproximadamente la mitad de la función renal ya puede haberse perdido.

Un análisis basado en más de un millón de personas

Para explorar nuevas estrategias de identificación temprana, investigadores analizaron datos del proyecto Stockholm CREAtinine Measurements (SCREAM), una base de datos de atención médica que recopila información de los residentes de la región de Estocolmo, Suecia.

El estudio incluyó 1.179.501 adultos entre 40 y 100 años, lo que representa cerca del 80 % de la población de ese rango de edad en la región. A partir de esta cohorte se analizaron 6,9 millones de mediciones de TFGe realizadas entre 2006 y 2021.

Con estos datos, los investigadores construyeron curvas de distribución de la TFGe por edad y sexo, similares a las tablas de crecimiento utilizadas en pediatría, que permiten comparar el valor de una persona con el de la población general.

Los resultados mostraron que la función renal disminuye progresivamente con la edad. La mediana de la TFGe pasó de aproximadamente 104–106 ml/min por 1,73 m² a los 40 años a cerca de 45–50 ml/min por 1,73 m² a los 100 años.

El análisis también evaluó la relación entre la posición de una persona dentro de la distribución poblacional de TFGe y el riesgo de eventos adversos, como insuficiencia renal que requiera terapia de reemplazo —diálisis o trasplante— o muerte por cualquier causa.

En comparación con los valores cercanos al percentil medio de la población, las personas con valores de TFGe por debajo del percentil 25 presentaron un riesgo significativamente mayor de desarrollar insuficiencia renal avanzada.

Además, tanto los percentiles bajos como los muy altos de TFGe se asociaron con un mayor riesgo de mortalidad, un hallazgo que fue consistente en diferentes grupos de edad.

Los investigadores también observaron que muchas personas con valores bajos dentro de la distribución poblacional no estaban siendo evaluadas con pruebas adicionales, como la medición de albuminuria o proteinuria, que ayudan a detectar daño renal temprano. Entre más de 421.000 individuos con TFGe igual o superior a 60 ml/min por 1,73 m² pero por debajo del percentil 25, solo alrededor del 24 % se había sometido a este tipo de pruebas en el año cercano a la medición.

Los autores señalan que utilizar distribuciones poblacionales de TFGe podría complementar los sistemas actuales de reporte automático y ofrecer una nueva forma de identificar a las personas que podrían beneficiarse de evaluaciones adicionales o de intervenciones preventivas más tempranas.

Este enfoque permitiría detectar posibles desviaciones en la función renal incluso cuando los valores todavía se consideran dentro del rango clínicamente normal, facilitando una intervención más temprana.

En conjunto, los hallazgos sugieren que el uso de tablas poblacionales de TFGe podría contribuir a mejorar la detección precoz de la enfermedad renal crónica y fortalecer las estrategias de prevención, un aspecto clave para reducir el impacto sanitario y social de esta enfermedad a nivel mundial.

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