En el mieloma múltiple, la innovación terapéutica no se limita al desarrollo de nuevos medicamentos: también busca hacer menos exigente el proceso de recibirlos. El Dr. Ariel Grajales Cruz, profesor asociado de Moffitt Cancer Center y especialista en hematología maligna y terapias celulares, destacó la importancia de desarrollar alternativas que reduzcan el tiempo que los pacientes pasan en los centros de tratamiento y faciliten la organización de su vida cotidiana.
De las infusiones a las formulaciones subcutáneas
Durante años, “parte del tratamiento ha requerido infusiones intravenosas que pueden prolongarse durante un periodo considerable, según el medicamento y el esquema utilizado”, explicó el especialista. La incorporación de formulaciones subcutáneas permite administrar determinados fármacos mediante una inyección y acortar el tiempo de administración en comparación con algunas presentaciones intravenosas.
Un ejemplo es daratumumab, disponible en formulación subcutánea, que amplió las opciones para administrar este tratamiento. También existen otras alternativas de administración subcutánea, con sistemas diseñados para facilitar el proceso. La duración depende de la presentación y del protocolo, pero el cambio de vía puede reducir el tiempo que el paciente necesita dedicar a determinadas visitas.
Estas herramientas pueden contribuir a una atención más práctica y a una mejor organización de las visitas. Sin embargo, simplificar la administración no significa eliminar la supervisión médica ni implica que todos los pacientes puedan recibir el medicamento bajo las mismas condiciones.
Nuevas estrategias para espaciar las dosis
Las formulaciones subcutáneas también se utilizan en determinados anticuerpos biespecíficos para el mieloma múltiple, como teclistamab y talquetamab. Estos tratamientos han ampliado las alternativas terapéuticas, aunque su administración requiere protocolos específicos y vigilancia clínica.

Otra línea de investigación busca determinar si, en determinados pacientes y bajo criterios clínicos definidos, es posible ampliar los intervalos entre dosis. Esta estrategia podría disminuir la frecuencia de las visitas y la carga asociada al tratamiento, pero su aplicación depende del medicamento, la respuesta clínica y el esquema autorizado. Los intervalos no deben modificarse sin la evaluación del equipo tratante.
Menos tiempo de tratamiento, con vigilancia clínica
La reducción del tiempo de administración puede tener un impacto importante en la vida cotidiana de los pacientes y sus cuidadores, quienes deben coordinar traslados, acompañamiento, trabajo y otras responsabilidades con las visitas médicas. “Una sesión más corta o una menor frecuencia de administración puede facilitar esa organización, aunque el beneficio concreto varía según el tratamiento y las necesidades individuales” explicó el experto.

El Dr. Grajales Cruz también planteó la importancia de cambiar la forma en que se entienden las toxicidades asociadas a las terapias. “El miedo que le tenemos a las toxicidades, que es un miedo que yo lo transformaría a respeto y conocimiento”, expresó.
Su planteamiento resalta la importancia de comprender los posibles efectos adversos y reconocerlos oportunamente. Las formulaciones subcutáneas y los dispositivos no eliminan por sí mismos el riesgo de toxicidad; la seguridad continúa dependiendo del medicamento, las características del paciente y los protocolos de seguimiento.
El avance hacia modalidades de administración menos exigentes busca que el tratamiento del mieloma múltiple se integre mejor en la vida de los pacientes, sin perder de vista la eficacia ni la seguridad. La innovación, por tanto, no consiste únicamente en desarrollar nuevas opciones terapéuticas, sino también en evaluar cómo se administran y qué impacto tienen sobre la experiencia de quienes viven con la enfermedad.









