Psoriasis o infección de la piel: las claves para diferenciarlas y evitar un diagnóstico erróneo

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Dr. Hiram Ruiz, dermatólogo. Foto tomada por PHL.

Las placas rojas, la descamación y el enrojecimiento de la piel pueden hacer pensar tanto en una psoriasis como en una infección cutánea, especialmente cuando las lesiones aparecen en determinadas zonas del cuerpo. Sin embargo, aunque a simple vista puedan parecer similares, se trata de enfermedades con causas y tratamientos completamente diferentes.

Durante una entrevista con PHL, el Dr. Hiram Ruiz, dermatólogo, explicó que reconocer las diferencias clínicas entre ambas condiciones es fundamental para iniciar el tratamiento adecuado y evitar complicaciones derivadas de un diagnóstico incorrecto.

En la mayoría de los casos, el diagnóstico es claro

El especialista indicó que, aunque existen situaciones que pueden generar dudas, la mayoría de los casos de psoriasis pueden identificarse mediante la evaluación clínica. «Casi siempre el diagnóstico va a ser bastante directo, pero hay unas áreas específicas que se pueden confundir, especialmente con infecciones por hongos», explicó el Dr. Ruiz.

Las mayores dificultades aparecen cuando la enfermedad afecta la región palmoplantar, es decir, las palmas de las manos y las plantas de los pies, donde tanto la psoriasis como algunas infecciones por hongos pueden manifestarse con placas rojizas cubiertas por escamas blanquecinas.

Cuando el examen físico no es suficiente para establecer el diagnóstico, el dermatólogo señaló que existe una prueba sencilla que puede realizarse en el consultorio.

Se trata de la preparación con hidróxido de potasio (KOH), un procedimiento que consiste en tomar una pequeña muestra de las escamas de la lesión y observarla inmediatamente bajo el microscopio para detectar la presencia de hongos. «Antes de hacer una biopsia, que sería una prueba diagnóstica específica, se hace una preparación de hidróxido de potasio o KOH. Se raspan las escamas y las podemos ver en el microscopio inmediatamente en la oficina para diferenciarlo».

El Dr. Ruiz señaló que las infecciones bacterianas generalmente son más fáciles de distinguir porque producen manifestaciones diferentes a las de la psoriasis.

Estas lesiones suelen estar calientes, dolorosas, intensamente rojas y, en algunos casos, presentan supuración, mientras que la forma más común de psoriasis se caracteriza por la presencia de placas inflamadas cubiertas por escamas plateadas. Aunque existe una variante poco frecuente denominada psoriasis pustulosa, que puede producir pústulas, aclaró que esta representa una minoría de los casos atendidos en la práctica clínica.

¿Cuándo es necesaria una biopsia?

Según el especialista, la biopsia de piel rara vez es el primer paso para confirmar el diagnóstico. En la mayoría de los pacientes basta con la evaluación clínica y, cuando existe sospecha de una infección por hongos, con la prueba de KOH.

La biopsia suele reservarse para aquellos casos en los que resulta difícil diferenciar entre psoriasis, dermatitis u otras enfermedades inflamatorias de la piel, especialmente antes de iniciar tratamientos sistémicos. «Hay veces que tenemos que hacer la biopsia y referirla a un dermatopatólogo para que nos indique si se trata de psoriasis o de eczema, que son los diagnósticos diferenciales más frecuentes en esos casos».

Uno de los escenarios que más dudas genera es la psoriasis ungueal, ya que puede parecer prácticamente igual a una infección por hongos en las uñas. El dermatólogo explicó que una pista importante es la cantidad de uñas comprometidas. «Si usted tiene las 20 uñas afectadas, va a ser raro que tenga hongo en las 20 uñas. Eso nos ayuda a diferenciar una condición de la otra».

Cuando persisten las dudas, se toma una pequeña muestra de la uña para enviarla al laboratorio de patología, donde se realizan tinciones especiales capaces de identificar si existe un hongo responsable de la lesión.

El clima tropical favorece la confusión diagnóstica

El calor y la humedad característicos de Puerto Rico favorecen la aparición de infecciones por hongos, especialmente en los pliegues de la piel, como las axilas y la región inguinal. No obstante, estas también son zonas donde puede aparecer la denominada psoriasis inversa, lo que incrementa la dificultad diagnóstica. Mientras la psoriasis inversa suele presentarse como una placa roja con poca o ninguna descamación, las infecciones por hongos generalmente producen lesiones con forma de anillo, con escamas bien definidas en los bordes.

Ante esta similitud, el Dr. Ruiz insiste en que las pruebas diagnósticas permiten establecer con precisión el origen de las lesiones antes de iniciar cualquier tratamiento.

Aunque la psoriasis y algunas infecciones cutáneas pueden compartir ciertas características clínicas, el dermatólogo enfatizó que identificar correctamente la enfermedad desde el inicio permite ofrecer el tratamiento adecuado y evitar intervenciones innecesarias. «Usted no quiere darle un antiinflamatorio a una condición infecciosa ni tratar una enfermedad inflamatoria como si fuera una infección», concluyó el especialista.

Conocer las diferencias entre ambas patologías y realizar pruebas sencillas cuando existen dudas continúa siendo una de las herramientas más importantes para lograr un diagnóstico oportuno y un manejo adecuado de los pacientes.

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